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martes, 8 de junio de 2021

La endeble crítica post-keynesiana al gobierno de AMLO

Por Josafat Hernández


Hay varios economistas que han realizado una supuesta crítica post-keynesiana al gobierno de AMLO en el terreno de las políticas económicas (fiscal y monetaria). Esta crítica consiste en señalar que en estos tiempos de pandemia Covid-19, el gobierno no ha implementado políticas económicas anti-cíclicas que, supuestamente, ayuden a retomar el crecimiento económico por medio de un gasto fiscal expansivo. Plantean imitar países como los Estados Unidos, que si están incrementando el gasto fiscal para impulsar el crecimiento económico. Pero olvidan que México no es Estados Unidos porque no tiene sus recursos ni su situación geopolítica privilegiada que permita al gobierno en turno maniobrar como allá.


Esta crítica me parece excesivamente simplista, pues parece que estos economistas critican desde un puritanismo teórico-ideológico, sin prestar atención a la realidad específica de México, con una herencia de más de 70 años de priísmo y más de 30 años de neoliberalismo. Parece que mistifican el gasto público en abstracto atribuyéndole propiedades mágicas: como si gastar más implicara aumentar el crecimiento económico de manera automática. Este es otro concepto que también mistifican, pues el análisis meramente macro suele ocultar las bases materiales del crecimiento económico.


Y lo curioso era que los economistas de la derecha exigían al gobierno el endeudamiento para financiar “políticas anti-cíclicas”, en una época de incertidumbre severa, para supuestamente reemprender el crecimiento económico. Vaticinaban un futuro catastrófico para México sino se aplicaban sus propuestas: una caída del PIB aún mayor a la que ha habido. Pero se equivocaron. México no ha caído tanto como quisieran. Y lo que si vemos que es que aquellos países (como Argentina) que si se endeudaron para financiar políticas anti-cíclicas, no lograron reemprender el crecimiento económico. Y ahora están más endeudados que antes, tienen que lidiar con las presiones-extorsiones del capital financiero internacional personificado en el Fondo Monetario Internacional y con ello se reducen sus márgenes de acción. Afortunadamente México no enfrenta esa situación, porque no se les hizo caso a los post-keynesianos que reproducen el discurso dogmático de las políticas anti-cíclicas.


Las relaciones causales en economía no son automáticas ni lineales como se suelen presentar en los modelos. Los comportamientos socioeconómicos concretos se alejan de los comportamientos ideales que operan bajo supuestos ceteris paribus. En teoría, el gasto público aumenta el crecimiento económico sólo en condiciones ideales (o cercanas a ellas) donde no hay tanta corrupción, y donde hay sistemas productivos locales y nacionales bien encadenados entre si. Pero en México, la corrupción heradada y que persiste, es tan terrible que gran parte del gasto público expansivo no iba a parar a actividades productivas ni a las familias que lo necesitaban para aumentar su consumo. Iba a parar a las manos corruptas de unos cuantos oligarcas por medio del desvío de recursos, el lavado de dinero y el saqueo de las finanzas públicas. Y los sistemas productivos locales y nacionales, al no tener suficiente articulación entre si (porque son parte de cadenas productivas globales), más bien aumentarían las importaciones-exportaciones con el sector exterior, generando al interior pocos efectos multiplicadores que poco aumentarían el empleo.


Tampoco es el caso que todo crecimiento económico sea deseable. Como si el fin (impulsar el crecimiento económico) justificara los medios (el endeudamiento). El análisis meramente macro tiende a ser mistificador, pues oculta las bases materiales del crecimiento económico. Hay que preguntarse siempre por el tipo de crecimiento económico que se tiene y el que se desea tener. Un crecimiento económico basado en un incremento de la inversión de empresas mineras que vienen a saquear y devastar pueblos y entornos naturales no es deseable. En cambio, un crecimiento económico basado en pequeñas empresas, eco-sustentables, que generen más y mejores empleos, si.


Criticar desde el puritanismo teórico-ideológico revela una posición idealista, no materialista, que no resuelve ningún problema económico práctico. Es criticar por criticar, nada más para mantener la pose de supuesto académico riguroso e imparcial.


En México el gobierno está reestructurando las finanzas públicas (altamente corrompidas), y, a su vez, está reestructurando el patrón de acumulación de capital que se formó en los últimos treinta años. De ahí que la austeridad republicana sea tan problemática para la alta burguesía. Pues ellos estaban acostumbrados a que la austeridad se aplicara siempre a la clase trabajadora. A los de abajo, en recortes a programas sociales. Pero ahora la austeridad también se les aplica a ellos, a las élites, reduciéndoles sus privilegios fiscales, sus altos salarios y sus saqueos.


En este contexto, las únicas empresas que de manera mayoritaria no tienen confianza ni credibilidad en la 4T (como las de Claudio X. Gonzáles) son justo los capitales más reaccionarios que se acostumbraron a una inversión de tipo rentista-leonina, donde no innovan, pero estiran la mano para obtener rentas. O mineras que no saben si deben o no invertir ante las limitaciones que ha impuesto el gobierno al extractivismo. O empresas petroleras o energéticas que no quieren invertir porque el gobierno está revisando los contratos para detectar irregularidades. Es decir, las empresas ya se habían acostumbrado a la corrupción (como la que iba a haber en el NAICM) y ahora, como ya empiezan a cambiar las reglas del juego que garantizan un mínimo de decencia respetando el estado de derecho, ahora "pierden confianza y credibilidad". Se habían acostumbrado al capitalismo de amiguetes. Al capitalismo donde la corrupción sustituye la competencia.


En todo proceso de reestructuración del capital social global en territorios nacionales (como el que ahora hay en México), hay un enlentecimiento o freno en seco de las tasas de rotación y acumulación de capital ya existentes en diferentes regiones y sectores. Porque cambias las actividades, las composiciones y relaciones entre los diferentes capitales. En México este es el caso. Los capitales nacionales y transnacionales se tienen que ajustar a las nuevas reglas del juego que se están formando en la Cuarta Transformación, donde ya se aplica la ley.


En este contexto, ya más terrenal y materialista, creo que el credo supuestamente post-keynesiano de aumentar el gasto público para impulsar el crecimiento económico a como dé lugar, debería sustituirse por un contextualismo más pragmático en el diseño de políticas públicas: donde se hagan políticas públicas a la medida, adecuadas a las circunstancias históricas específicas del momento. Muchos economistas, de todas las corrientes, deberían dejar atrás esos vicios de criticar la realidad desde modelos teóricos puramente ideales, exigir recetas de política pública a-contextuales y la sobregeneralización de sus afirmaciones teóricas.

domingo, 10 de junio de 2018

La construcción de hegemonía de López Obrador

Por Josafat Hernández

El próximo 1 de julio serán las elecciones presidenciales en México. Todo parece indicar que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) va a obtener la victoria. El candidato de la coalición "juntos haremos historia" (Morena-Partido Encuentro Social y Partido del Trabajo) tiene más del 50% de intención de votos según diferentes encuestas. Tiene una cómoda ventaja de casi 20 veinte puntos sobre su seguidor más cercano, Ricardo Anaya, de la alianza PAN-PRD. En un tercer lugar está José Antonio Meade del PRI, quien apenas tiene 20% de la intención por el voto aproximadamente. Jaime Rodríguez Calderón (el "Bronco"), candidato independiente, tiene cerca de 3% en las encuestas. En lo que va de las campañas AMLO ha ido subiendo en las encuestas. Esta vez no ha cometido errores de discurso, se ha mostrado muy pacífico y la llamada "guerra sucia" contra él, una campaña mediática contra él que busca ligarlo a Hugo Chávez, al populismo y la revolución bolivariana simplemente no ha generado ningún efecto entre los votantes.

Si AMLO gana la presidencia sería algo histórico. No sólo porque sería el primer presidente identificado con la izquierda en llegar a la presidencia de México desde los tiempos de Lázaro Cárdenas, que gobernó de 1934 a 1940. Sino porque mostraría que esta vez la voluntad popular mayoritaria se va a imponer en un país que tiene débiles instituciones democráticas.

Ahora las élites tienen muy difícil el contexto para imponer un fraude, porque ahora, el escenario es muy distinto a 2006. En ese entonces se dio una escasa diferencia en las encuestas entre AMLO y Felipe Calderón, una guerra sucia que surtía efectos, una élite unificada en contra de él y un poder mediático muy fuerte de las televisoras que tenían el monopolio de la palabra para influir en la formación de la opinión pública. Ahora ninguno de esas condiciones se da. La diferencias entre AMLO y sus adversarios es muy grande en las encuestas. La guerra sucia mediática ya no surte efecto porque a los mexicanos ya no nos espanta estar como Venezuela (México en muchas cosas está igual o peor que Venezuela), las élites no están unidas contra AMLO y el monopolio de la palabra ya no la tienen las televisoras. Las redes sociales hoy son más importantes, sobre todo entre los jóvenes, para formar su opinión pública.

Pero hay más. La posible victoria del tercer intento de AMLO se da en un contexto de agotamiento de las instituciones y los discursos neoliberales. En el tema institucional hay un gran desgaste porque estas son incapaces de evitar la corrupción, la inseguridad y la violación de los derechos humanos. Con el regreso del PRI al gobierno federal, desde 2012 a la fecha, la corrupción se desató a niveles escandalosos. Algunos ejemplos son la "estafa maestra", Odebrecht, la "casa blanca", el saqueo del ex-gobernador Javier Duarte del Estado de Veracruz, entre otros temas.

La inseguridad no disminuyó. Al contrario, se incrementó, a tal punto que este sexenio fue uno de los más violentos en la historia reciente del país (cerca de 90 mil asesinados, el secuestro y la extorsión también han aumentado). La violencia se desató por todo el país. De las 10 primeras ciudades más peligrosas del mundo, 5 son mexicanas (Los cabos, Acapulco, Tijuana, La Paz y Ciudad Victoria). Sobre la violación de los derechos humanos tenemos casos como la desaparición forzada como los 43 de Ayotzinapa, el asesinato de periodistas (como los de la colonia Narvarte de la Ciudad de México) y los feminicidios (de 2007 a 2016 han muerto 22 mil 482 mujeres, según cifras del INEGI).

Hay un gran malestar social que se ha alimentado además por la falta de crecimiento económico, la persistencia de la pobreza y por los crecientes "gasolinazos" que han ido encareciendo los precios de los bienes de la canasta básica. En ese contexto la campaña sucia contra AMLO ya no funciona, pues la gente ya no se impresiona por lo que ocurre en Venezuela. En algunos aspectos como la violencia y la inseguridad México está igual o peor que ese país. En narcotráfico y feminicidios claramente estamos peor. La narrativa neoliberal antipopulista ya no se reproduce tan fácilmente porque la gente identifica en los gobiernos neoliberales de México lo mismo que se critica al gobierno de Venezuela: autoritarismo, militarización, violación de los derechos humanos, corrupción, encarcelamiento de dirigentes sociales, censura, políticas económicas ineficaces y violencia. Incluso en México hemos tenido saqueos. En 2017 se organizaron saqueos a supermercados en diferentes partes del país.

Poco a poco se ha ido dando un proceso de agotamiento del régimen socio-institucional neoliberal en México. El hartazgo ahora es generalizado. Aunque en algunos lugares se expresa de manera más cruda que en otros. Tales son los casos de la formación de grupos de autodefensa y policia comunitaria que hacen lo que el gobierno no puede: protegerlos de la depredación del crimen organizado.



Y por si fuera poco, el contexto económico internacional es adverso a las élites neoliberales. En particular la victoria de Donald Trump ha puesto de manifiesto el carácter caduco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ese presidente ha humillado a los mexicanos y ahora amenaza con construir un muro que tiene una importancia simbólica para su gobierno, más que ser una via eficaz para evitar los flujos migratorios. El "libre mercado" ya no tiene el prestigio que tuvo en la década de los noventa, y ahora vemos más prácticas proteccionistas en diversas partes del mundo.

En este contexto México enfrenta un creciente desgaste que puede convertirse en lo que Antonio Gramsci llama "crisis orgánica del régimen", pues el hartazgo de la gente puede minar la "dominación por consentimiento" que hace posible la estabilidad del gobierno. Pero el tema es muy delicado, porque incluso en varios lugares del país el gobierno ha perdido lo que Max Weber llama "el monopolio del uso legítimo de la violencia". La gobernabilidad en México es débil, por lo que no es descabellado hablar de un estado fallido.

Es en este contexto nacional e internacional de crisis orgánica del régimen neoliberal en el cual hay que comprender la emergencia del liderazgo de AMLO.

Pero cabe preguntar: ¿Exactamente qué está liderando AMLO? Se trata de un bloque interclasista que va desde multimillonarios que son parte de la lista de Forbes de los hombres más ricos (como Ricardo Salinas Pliego, dueño de Tv Azteca), grandes líderes sindicales charros (como Napoleón Gómez Urrutia), líderes sociales como Nestora Salgado (ex-presa política, comandante de la policia comunitaria), políticos que tienen un pasado ultra-reaccionario (como Manuel Espino, miembro del anticomunista yunque), así como intelectuales ligados a la izquierda bolivariana (como Paco Ignacio Taibo II entre otros). Así como jóvenes de escuelas de élite que participaron en yosoy132 (como Antonio Attolini). El apoyo popular de AMLO es muy amplio. Va desde las llamadas clases medias hasta miembros de la clase trabajadora. Ahora todo mundo es "obradorista". Incluso el propietario de Televisa, Emilio Azcarraga, se dice ahora muy cercano de AMLO.

¿Cómo es posible que en un mismo partido y en un mismo bloque social haya uniones políticas que en otros contextos históricos serían imposibles? La respuesta parte de un concepto fundamental de Antonio Gramsci: hegemonía. AMLO ha ido construyendo su hegemonía, poco a poco, desde que decidió romper con las élites burocráticas del PRD y fundó Morena. Una vez fundado ese partido, pasó a tejer una serie de alianzas muy pragmáticas. También pasó a moderar su discurso (y gestos), de tal modo que ha logrado revertir la imagen que grupos mediáticos ultraderechistas le generaban para asociarlo con intolerancia y autoritarismo.

Pero también ha sabido identificar qué demandas populares son las que unifican, de manera transversal (interclasista) a la mayoría de mexicanos: a) erradicar la corrupción y b) generar paz en México. Con esas dos demandas, ricos y pobres, gente que tiene pensamiento de derecha, centro, o izquierda, pueden estar de acuerdo. El proyecto de nación de Morena incluye más puntos que pueden leerse como continuidades con el neoliberalismo, sobre todo en el plano de lo económico. Pero eso, frente a la crisis social (y de derechos humanos) que enfrenta México, aparece como algo invisibilizado (a la mayoría de la gente no le molesta que AMLO mantenga la "disciplina fiscal", ni el llamado "equilibrio macroeconómico", ni que en su proyecto no se planteen medidas de redistribución de la riqueza). No porque esto no sea importante, sino porque ahora mismo no tiene el mismo nivel de urgencia que si tiene resolver el saqueo y despilfarro de las finanzas públicas por parte de políticos, los asesinatos de ciudadanos, periodistas, la desaparición forzada, los feminicidos, etc.

El liderazgo de AMLO también se explica por los severos errores políticos y la arrogancia de la élite que ha gobernado México desde hace más de treinta años. Esa élite está compuesta por empresarios, políticos y tecnócratas con nombres y apellidos. Ellos han fallado en satisfacer las dos grandes demandas populares que ha enarbolado AMLO. Esta situación de enriquecimiento por medio de corrupción en el arriba social, mientras que abajo haya un clima de enorme inseguridad, violencia, represión y hartazgo, ha generado lo que Ernesto Laclau caracteriza como la formación de un "ellos-élite" y un "nosotros-pueblo" en la mentalidad de la mayoria de la gente. AMLO ha sabido leer bien esta "situación populista" y ha nombrado al "ellos-élite" en claves mexicanas: "la mafia del poder". Esto ha generado una cierta unidad ideológica en amplios sectores del país que identifican en AMLO a un gran líder.

AMLO se puede convertir en una figura-símbolo, muy parecida al peronismo que tanto teorizó Ernesto Laclau. AMLO mismo se puede convertir en un "significante vacio", un símbolo muy general, abstracto, que unifica a diferentes sectores de la población porque carece de contenido (no es ni socialista, ni capitalista, ni neoliberal). Pero se da una cadena de equivalencias de tal modo que cada sector social le da el contenido que ellos proyectan de si mismos. Una especie de espejo donde diferentes sectores sociales se ven reflejados a si mismos y a sus propias demandas y aspiraciones. Esto porque en México la figura de AMLO se empieza a asociar con cambio social y renovación.

En México ya empezamos a ver diferentes expresiones políticas del obradorismo: obradoristas de derecha (como Manuel Espino), obradoristas de izquierda (Paco Ignacio, o Gerardo Fernández Noroña). Obradoristas de élite (como el multimillonario Ricardo Salinas Pliego), así como expresiones obradoristas subalternas (habitantes de colonias populares que hacen suyo, en un plano folclórico, el símbolo de "el peje"). Pero todos ellos conviven dentro de un mismo bloque social, popular, donde lo que media entre ellos es la hegemonía de AMLO. Pero aún está por formarse de una manera más clara la ideología o visión del mundo del obradorismo. Y justo es aquí donde el papel que pueden tener sus ideólogos cercanos (como el gran filósofo Enrique Dussel o el politólogo John Ackerman) puede ser clave.

La "mafia del poder", pese a su guerra sucia ahora es impotente pues no pueden frenar el ascenso del populista AMLO. Y esto es así porque ahora mismo hay una hegemonía que se ha construido entorno a él. Él marca la agenda pública, él es el que lleva la iniciativa mientras los demás partidos políticos son sólo meras reacciones a sus propuestas.

Cuando hay crisis orgánicas de régimen se plantean diferentes vías de solución para reacomodar el régimen socio-institucional. Una de esas vías es lo que Gramsci llama "cesarismo", que consiste en un liderazgo fuerte, carismático, con gran apoyo social, que puede impulsar cambios para restablecer la gobernabilidad. Pero el "cesarismo" puede ser de progresista o reaccionario. En Estados Unidos claramente tenemos un cesarismo reaccionario (que con Trump se ha despertado y desatado el racismo), mientras que puede ser que en México tengamos un cesarismo progresista con AMLO que va a requerir de amplias movilizaciones sociales para lograr frenar el avance del neoliberalismo y reconquistar los derechos sociales perdidos.
Si es que Morena gana, se levantará la moral de gran parte del pueblo mexicano que lleva décadas soñando con un cambio. Se despertarán esperanzas dentro y fuera de México. Adentro porque el pueblo mexicano gozará la derrota de la mafia (quitarle la millonaria pensión a los ex-presidentes mexicanos será motivo de fiesta nacional). Fuera de México se verá a AMLO como parte de un nuevo ciclo progresista internacional, lo cual es una contratendencia al avance de la derecha a nivel continental.

Me parece bien que Morena gane. Pero no hay que perder de vista que después vendrán los equilibrios de poder imposibles típicos del capitalismo neoliberal. No olvidemos que en el capitalismo hay clases sociales con intereses materiales contrapuestos. Los grandes empresarios que hoy apoyan a AMLO demandarán más reformas neoliberales y más concesiones para sus negocios. Los trabajadores, si es que se organizan, demandarán mejores salarios y mejores condiciones laborales. Habrá movimientos sociales que exigirán echar atrás las reformas neoliberales (como los maestros de la CNTE que buscarán revertir la mal llamada reforma educativa). Las llamadas clases medias exigirán más oportunidades de ascenso social, etc. Habrá un punto en el cual AMLO no podrá satisfacer a todos y tendrá que tomar partido.

El punto es que si decepciona a la mayoría de la población, pasará lo que describió Wilheim Reich para el caso de la socialdemocracia de la república de Weimar: el desengaño llevará a la psicología de masas de los trabajadores hacia la derecha, no hacia la izquierda, porque la gente pensará que ahora "la izquierda" será quien gobierna. Mientras tanto, hoy como en aquel momento, se carece de un proyecto político radical que pueda ser opción a la tibieza de Morena.

Si AMLO gana la presidencia se abrirá una oportunidad para que Morena inicie la construcción de un nuevo bloque histórico. Gramsci entiende por bloque histórico una unidad orgánica entre economía, cultura y política. Y para eso se va a requerir saber construir y mantener la hegemonía atendiendo demandas sociales y buscando generar cambios en la subjetividad de los ciudadanos. También se va a tener que ir reorganizando la economía para dejar atrás los lastres de un neoliberalismo cada vez más caduco.

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martes, 8 de octubre de 2013

LUCHANDO CONTRA LA LEGALIZACIÓN DE LAS CUOTAS, LA DESAPARICIÓN DE LOS TURNOS VESPERTINOS Y EL FOMENTO DE LAS “ESCUELAS PATITO”


Dos horas y media de charla con maestros acampados en el Monumento a la Revolución
Nuria Alvarez
Josafat Hernández




Tras las noticias difundidas por los medios de comunicación el 20 de septiembre acerca de un “arreglo” entre los representantes de la CNTE, SNTE y la Secretaría de Gobernación [1], los maestros de la corriente disidente CNTE continuaron su plantón. Nuevamente, el 6 de octubre los medios de comunicación afirmaron que los maestros abandonaban el plantón junto al monumento a la Revolución [2]. Sin embargo, como puede leerse en la página de la sección 22 de Oaxaca, la CNTE mantiene su acampada en la ciudad de México con una representación rotativa de 300 miembros, y piensan extender las manifestaciones a nivel nacional [3]. ¿Por qué continúa la movilización de los maestros?

El jueves 26 de septiembre pasamos varias horas visitando la zona ocupada por los maestros junto al Monumento a la revolución. En el campamento de maestros había sobre todo integrantes de la sección 22 (la sección del SNTE en Oaxaca, que está afiliada a la corriente disidente CNTE) pero también maestros de la CNTE de Chiapas, Michoacán, Guerrero y otros estados. Durante dos horas y media hablamos con tres profesores de enseñanza secundaria de Oaxaca -una profesora de inglés, un profesor de cómputo y una profesora de ciencias naturales- acampados junto al monumento a la Revolución, que nos compartieron sus preocupaciones sobre la reforma de la enseñanza. Estos son los temas por los que ellos habían mantenido su lucha, pese a las inclemencias del tiempo y el coste de la huelga y la acampada. Para hacernos una idea más clara, hemos cotejado las palabras de los maestros con el texto de la reforma.


La legalización de las “cuotas” que se hace pagar a las familias de los alumnos

Los maestros movilizados afirman que la reforma educativa da pie a una privatización encubierta. Con la reforma aprobada en febrero, nos decían los maestros, se abre la posibilidad de hacer obligatorio para las familias el pago de la comida, la luz, el agua, el personal de intendencia, y hasta el sueldo de los profesores. En efecto, en el texto de la reforma se prevé realizar “adecuaciones al marco jurídico” para “fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas ante los órdenes de gobierno que corresponda, con el objetivo de mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y propiciar condiciones de participación para que alumnos, maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en las resoluciones de los retos que cada escuela enfrenta.” [4]

Como ya ha sido señalado por otros, “fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas” significa legalizar las “cuotas” que se vienen cobrando a las familias de alumnos, a pesar de que la enseñanza pública es teóricamente gratuita en México [5].


Un previsible incremento del coste de las cuotas y fomento de las “escuelas patito”

Los maestros temen que la legalización de las cuotas (o la “autonomía de gestión de las escuelas”) también contribuirá a incrementar su costo. De este modo piensan que los más pobres preferirán más a menudo trasladar a sus hijos a las “escuelas patito”, que serán más fáciles de pagar. La difusión de las “escuelas patito” recuerda el caso de las “escuelas charter” en Estados Unidos, de las que ya se conocen sus pésimos resultados [6]. ¿Se hará inasequible la enseñanza pública para las familias pobres?

Las familias con menos recursos podrían asimismo verse obligadas a pagar por alimentos que sus hijos reciban en la escuela. Los maestros con los que hablamos se referían a la previsión de introducir el pago de alimentos en las escuelas más pobres por medio de los llamados “esquemas eficientes para el pago de alimentos a los alumnos” (que se contemplan en el artículo quinto transitorio fracción III inciso b) [7]. A su vez, en el inciso c de esa misma fracción se dice que se buscará “Prohibir en todas las escuelas los alimentos que no favorezcan la salud de los educandos”. Con esto se abre la posibilidad de prohibir la oferta de alimentos que “microempresas locales” (mujeres del pueblo principalmente) hacen a los alumnos, con el golpe que esto supondría para la economía de esas familias. En su lugar podrían imponerse empresas multinacionales como Bimbo o Burger King, debido a que según los maestros se hace necesario el pago de una licencia que no es barata para poder ser proveedor de alimentos. Esto excluiría a las mujeres que suelen vender sus productos a los alumnos.

Otra inquietud que nos transmitieron los maestros es que la municipalización que impondrá la reforma educativa (en el artículo 3 fracción 8 y en el artículo 73 fracción XXV) [8] incremente las cuotas que se hace pagar a las familias, sobre todo en los municipios con menos recursos. En estos municipios, es posible que se haga recaer sobre las familias el coste que supondrá la escuela para el municipio. La atribución a los municipios de una parte del coste de las escuelas públicas también puede llevar a la desaparición de escuelas en municipios pequeños por “falta de recursos” de las administraciones municipales. Ello obligará a los alumnos a desplazarse a estudiar a otros municipios más grandes que sí puedan financiar una escuela, o a “escuelas patito”. Y también, según los maestros, podría provocar la desescolarización de niños cuyas familias no están dispuestas a enviarlos más lejos a estudiar.


La progresiva eliminación de los turnos vespertinos y nocturnos

Actualmente existen tres turnos en las escuelas: matutino, vespertino y, en algunos casos, nocturno. Los dos últimos están orientados a los alumnos que trabajan, usualmente mayores de los quince años. No obstante, esta reforma prevé la implantación progresiva de un turno de seis a ocho horas, convirtiendo a las escuelas en centros de “tiempo completo” [9]. Como denuncian los maestros, esto supone suprimir los turnos vespertinos y nocturnos a los cuales suelen acudir los alumnos que trabajan. ¿Qué harán estos alumnos?

Por otro lado, es muy posible que la reducción de turnos suponga una reducción del número de lugares disponibles para una creciente población de alumnos. Aquí vuelven a aparecer las “escuelas patito” que se verán beneficiadas por toda aquella población de jóvenes que no podrán tener acceso a la educación en una escuela pública.


Evaluación sí, pero de otra manera

Los maestros con los que hablamos no están en contra de que se evalúe a los profesores, pero sí de la forma que prevé esta reforma neoliberal [10]. En primer lugar, señalan que esta será una evaluación opaca y propicia para la corrupción, ya que los maestros no podrán ver los exámenes corregidos en caso de que pidan aclaraciones. Sólo podrán ver los resultados a través de Internet. En segundo lugar, se quejan de que el comité evaluador no estará compuesto por maestros mexicanos, sino por extranjeros que han estudiado ingeniería, política u otras carreras. Tampoco están de acuerdo con que la evaluación se componga únicamente de exámenes -no de una observación de la forma en que imparte clase el profesor, de su planeación docente, etc., y que se exija el mismo contenido a todos los alumnos.

El punto más importante es que la evaluación prevista por la reforma se compone de un examen a los profesores y otro a sus alumnos. Siendo este examen obligatorio para todos los alumnos, no se tiene en cuenta sus especificidades culturales o socioeconómicas, y los alumnos que no asistan ese día contabilizarán en el examen con un cero. El resultado de la evaluación del profesor se obtendrá a partir de una media entre los resultados de su examen y los resultados del examen de sus alumnos. Esto significa que los profesores pueden ser reprobados si sus alumnos obtienen malas calificaciones en el examen y/o no asisten ese día a clase. Por eso los maestros reclaman que la evaluación sea diferente en cada Estado, para que no se evalúe a campesinos indígenas de una comunidad en la montaña de la misma manera que a alumnos de la ciudad. Es decir, que se tenga en cuenta a los pueblos indígenas.

No obstante, los autores de este artículo nos preguntamos si tiene sentido juzgar el buen desempeño de los profesores en función de los resultados de sus alumnos en un examen. Como ya demostró el sociólogo Pierre Bourdieu hace varias décadas, los resultados escolares de los alumnos tienen menos que ver con el esfuerzo de sus maestros que con el capital escolar [11] con el que cuentan sus familias: el nivel educativo que alcanzaron sus padres, la cantidad de libros que hay en sus casas, etc. Por ello generalmente obtienen peores resultados escolares los alumnos pertenecientes a familias con pocos estudios y pocos conocimientos académicos. Pretender ignorarlo supone penalizar a los maestros que enseñan a alumnos de bajo nivel socioeconómico o más familiarizados con las culturas indígenas que con la cultura oficial. De este modo, esta reforma generará una gran fluctuación de profesores precisamente allí donde más se necesita una implicación duradera del cuerpo docente que permita realizar planes de mejora a lo largo de varios años.


Precarización de la labor docente y sus efectos en el proceso de enseñanza-aprendizaje

Lo que ocurrirá a los maestros que reprueben las evaluaciones dependerá de si tienen plaza fija o no. En el primer caso, pasarán a trabajar en la Administración, lo cual puede ocasionar un engrose de la Administración que no está claro que el Gobierno haya contemplado. En el segundo caso, perderán su plaza. La ley no prevé que los maestros con plaza que reprueben deban ser sustituidos en sus puestos de trabajo por otros maestros con plaza, lo cual puede ser un signo de que el Gobierno espera reducir paulatinamente el número de maestros con plaza.

La denuncia de los maestros hacia la precarización de la función docente se basaba en la experiencia del plan piloto en Puebla, donde según nuestros interlocutores "se han estado haciendo contratos temporales que se renuevan cada 3 meses".

Esto es una muestra clara de inestabilidad laboral. Con contratos que se renuevan cada tres meses o una vez al año los profesores no estarán en condiciones para elaborar planes de trabajo a mediano y largo plazo para mejorar sus estrategias docentes, ni para coordinar sus cursos. Como la planta de profesores estará cambiándose constantemente se perderá continuidad en los procesos de enseñanza. Esto afectará a los alumnos porque no tendrán continuidad en sus clases. Tampoco tendrán clases de diferentes asignaturas que estén bien coordinadas entre sí para facilitar el aprendizaje.

En las zonas más pobres o allí donde los conocimientos culturales de los alumnos estén más alejados de lo que se pida en los exámenes estandarizados, la fluctuación de profesores será alta. Perderán su plaza los profesores actuales. Llegarán nuevos profesores de otros lugares sin mucho vínculo con las comunidades –lo que puede perjudicar a su labor docente- y después estos serán evaluados, removidos y así sucesivamente. Mientras tanto, los alumnos sufrirán las consecuencias de no tener una planta docente estable que sea capaz de hacer un plan de trabajo que ayude a mejorar la calidad de la educación en la zona considerando sus especificidades.



  1. Según el director general del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), este acuerdo suponía el regreso de los docentes a las aulas de Oaxaca el lunes 23 de septiembre, a cambio de varios puntos: el rescate por la coordinadora de los pagos retenidos por el ciclo escolar en curso, la incorporación de mil 500 trabajadores al régimen de contratación del ISSSTE, el mantenimiento a las escuelas Normales de Oaxaca, ajustar la evaluación para los docentes de ese estado a sus circunstancias “particulares” y la valoración del Programa para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO), modelo educativo impulsado por los mentores de la coordinadora. Fuente: http://www.proceso.com.mx/?p=354206 El Plan de Transformación Educativa de Oaxaca (PTEO) planteado por la sección 22 fue bien acogido por el gobierno del Estado de Oaxaca, pero debería ser aprobado por la Secretaría de Gobernación.
  1. Véase el artículo quinto transitorio, fracción III, inciso A de la reforma educativa, publicado en el Diario Oficial de la Federación, 26/02/2013: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5288919&fecha=26/02/2013.
  2. La reforma educativa, en el artículo quinto transitorio, fracción III inciso b dice que: “En aquellas escuelas que lo necesiten, conforme a los índices de pobreza, marginación y condición alimentaria se impulsarán esquemas eficientes para el suministro de alimentos nutritivos a los alumnos a partir de microempresas locales”. Véase el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, 26/02/2013: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5288919&fecha=26/02/2013
  3. El Artículo III – fracción 8: dice que “El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a distribuir la función social educativa entre la Federación, los Estados y los Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos que las infrinjan(...)”. Asimismo en el artículo 73 – fracción XXV se prevé dictar leyes “encaminadas a distribuir convenientemente entre la Federación, los Estados y los Municipios el ejercicio de la función educativa y las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público”. Véase el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, 26/02/2013: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5288919&fecha=26/02/2013
  4. Al respecto la reforma, en el artículo quinto transitorio, fracción III, inciso b dice lo siguiente: “Establecer en forma paulatina y conforme a la suficiencia presupuestal escuelas de tiempo completo con jornadas de entre 6 y 8 horas diarias, para aprovechar mejor el tiempo disponible para el desarrollo académico, deportivo y cultural”. Véase el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, 26/02/2013: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5288919&fecha=26/02/2013
  5. Véase la Ley General del Servicio Profesional Docente, publicado en el Diario Oficial de la Federación, 11/09/2013: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5313843&fecha=11/09/2013
  6. Utilizamos el término “capital escolar” donde Pierre Bourdieu utiliza “capital cultural” refiriéndose a títulos académicos, presencia de libros en la casa y familiaridad con la “alta cultura” que caracteriza a las élites culturales (por ejemplo, familiaridad con formas de ocio como la ópera o el teatro). Para más información, leer las obras de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron tituladas Los herederos. Los estudiantes y la cultura, Editorial Siglo XXI, México, 2009 y La Reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, Distribuciones Fontamara, Barcelona, 1996.

sábado, 23 de junio de 2012

Así está conformado en México el 1% que domina y explota al restante 99%

Les comparto estos dos pequeños videos que hicieron los compañeros de #yosoy132 de la Facultad de Economía de la UNAM, esa escuela de gran tradición de lucha social. La primera escuela de economía de América Latina y actualmente un enorme bastión del pensamiento crítico mexicano. Yo soy egresado de esa Facultad y actualmente soy profesor adjunto de Economía Política ahí. 


En estos videos se muestra, de manera muy clara, cómo es que están conformadas las élites mexicanas, esos poderes fácticos que en los hechos actúan como dictadores, ese 1% que nos dominan y explotan al resto, a los de abajo, al 99% restante de la población... "Ellos ganaron, tu perdiste", señalan de manera cruda de los compañeros estudiantes... Y tienen toda la razón. Así ha funcionado el neoliberalismo en todas partes del mundo... ¡Por eso hay que desmantelar la dictadura de los mercados sobre el resto de la población!



Otro punto central a destacar es que la gran burguesía mexicana se formó de manera muy rápida en la época de las mayores privatizaciones que se dieron en aquel país: el gobierno federal del entonces presidente (llegado al poder mediante fraude electoral en 1988) Carlos Salinas de Gortari. Este último personaje (profundamente perverso y odiado en México por gran parte de la población por su corrupción, autoritarismo y cinismo) es el que está detrás del ahora candidato a la presidencia de la república por parte del PRI: Enrique Peña Nieto.