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martes, 14 de julio de 2020

La reunión AMLO-Trump: Algunas implicaciones económicas y políticas para México


El contexto de la visita
El pasado 8 de julio, el presidente de México, Andres Manuel López Obrador (AMLO) se reunió con su homólogo, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, en la casa blanca, en Washington D. C. La reunión generó mucha discusión en México, desde las redes sociales hasta los espacios mediáticos ocupados por los periodistas tradicionales. Los críticos decían que era un “error” que AMLO fuera a la reunión con Trump porque supuestamente esto iba a generar un impacto positivo en su campaña electoral para su reelección. Según opinólogos (como Jorge Ramos y Carlos Loret de Mola), la reunión iba a ayudar a mejorar la imágen pública de Trump ante los ciudadanos norteamericanos. Y con esto, lo iba a ayudar a conseguir sus fines electorales. Justo ahora, cuando Trump está en sus peores momentos de popularidad debido a la pésima gestión que ha hecho de la pandemia del Covid-19 y en medio de enormes movilizaciones sociales antirracistas derivadas del asesinato de George Floyd. Ellos sugerían que AMLO debería haber postergado su visita a los Estados Unidos, pasadas las elecciones de noviembre de 2020. Ya sea en una reunión con un Donald Trump reelegido, o con un Joe Biden, del partido demócrata, posiblemente electo. Pero mientras, parece que sugerían un congelamiento de las relaciones bilaterales con el país más poderoso del mundo. Como si eso pudiera hacerse.
Sin embargo, la reunión no tuvo ningún efecto en el espacio mediático de los principales medios de comunicación estadounidenses. Esos medios en realidad destacaban más la ausencia de Justin Trudeau que la presenca de AMLO. En todo caso, no se ve que esta visita vaya a tener efectos electorales inmediatos, porque además, aún faltan más de cuatro meses para las elecciones presidenciales. En todo caso, la agenda de México no debe estar supeditada a los tiempos electorales que ocurren en otros países. Y el tema de la entrada en vigor del T-MEC ya era un asunto urgente que se ha postergado por las renegociaciones ríspidas y complejas. Parece que esta reunión AMLO-Trump es la primera reunión pública presencial de dos jefes de estado en los tiempos del Covid-19. También se trató de la primera visita de estado al extranjero realizada por AMLO. Todo esto generó mucha expectativa.

Caucus Hispano en EU exige cancelar la reunión de Trump con AMLO

El motivo de la reunión: la entrada en vigor del T-MEC
La reunión AMLO-Trump estaba motivada por un asunto práctico y de interés binacional: echar a andar el T-MEC. Y esto es más necesario que nunca dado los efectos económicos generado por la pandemia Covid-19. A nivel mundial las economías van a contraerse. Algunos pronósticos decían que Estados Unidos caería unos 8 puntos porcentuales, mientras que en México dicha caída sería entre el 10 y 13 por ciento. En México ya se estaba arrastrando un estancamiento económico debido a que al final de gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) ya se había suspendido del TLCAN, y en la transición el gobierno de AMLO aplicó una política de disciplina fiscal (la llamada “austeridad republicana”) que redujo los montos de recursos públicos para la economía. Además de que es importante subrayar que México está en un proceso de transición: la lucha contra la corrupción ha sido prioridad, y para luchar contra ella AMLO ha reducido los flujos de recursos públicos para aumentar el control y con ello terminar con privilegios y malas prácticas institucionales. En un contexto así, los flujos de capital se han detenido. Ahora, quizá con la entrada en vigor del T-MEC los flujos de inversión se puedan incrementar en la región y con ello recuperar el crecimiento económico.
La visita de AMLO a la casa blanca, en este contexto, fue en calidad de un líder de estado, lejos de un acto de apoyo electoral a Trump. Además, AMLO fue acompañado de altos funcionarios de su gobierno, junto con representantes de la élite empresarial mexicana (Como Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego). Todos ellos se reunieron con sus pares en Estados Unidos. Da la impresión de que se trató de una reunión de las respectivas clases dominantes de ambos países para ponerse de acuerdo en las nuevas reglas del comercio bilateral para así poder reemprender los procesos de acumulación capitalista en ambos lados del río bravo. Con esto AMLO está siendo coherente con el proyecto de país que presentó durante su campaña en 2018: gestionar un capitalismo nacional (con algunas continuidades neoliberales), pero sin corrupción. Y ahora, las reglas del juego del campo económico van a quedar más definidas con el T-MEC, que dicho sea de paso, obliga a que los empresarios en México aumenten salarios, mejoren condiciones laborales de sus trabajadores e incluso se promueve la libertad sindical. Esto porque desde la parte de los sindicatos de Estados Unidos se argumentaba que en México había “competencia desleal” dado que las condiciones de explotación laboral eran tan extremas que abarataban los costos laborales a niveles muy bajos. Esto para atraer inversión extranjera directa, lo cual llevó a la proliferación de maquiladoras. Así pues, lo que vemos es que se va a mantener la acumulación de capital en México, pero se prepara una transición: iniciar una nueva industrialización, donde la competencia comercial no se base en los bajos costos laborales. Esto va a ser un reto para el país, pues se va a requerir revisar de fondo el modelo de industrialización neoliberal impuesto desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari. De fondo, lo que va a pasar con el T-MEC es que se van a presentar condiciones internacionales que van a favorecer el fortalecimiento del mercado interno y que, a la larga, va a llevar a la inoperancia del modelo orientado a las exportaciones impuesto durante el neoliberalismo. Así pues, la economía mexicana va a estar obligada a desarrollar más fortalezas internas que la van a obligar a tener que alejarse gradualmente del neoliberalismo económico. De otro modo, va a persistir el nulo crecimiento económico, el desempleo, la pobreza y la desigualdad. Son tiempos de transición y el T-MEC obliga a que se tenga que repensar la economía bajo nuevas reglas del juego.
Por otro lado, el hecho de que AMLO haya invitado a los altos empresarios a esta reunión muestra que AMLO no es un personaje radical y polarizador, tal y como los medios de comunación se esfuerzan en aparentar. AMLO no es un dictador comunista que busque expropiar los medios de producción de los empresarios. No. Lejos de eso, se ve en los hechos a un AMLO negociador y conciliador, con visión estratégica para el país. Una vez más, AMLO desmistifica la imágen mediática de los medios de comunicación.
Finalmente, es importante decir que ambos presidentes (AMLO y Trump) coinciden también en algo básico: que la inmigración debería ser algo opcional y no algo forzoso. AMLO y Trump quieren que cada vez menos inmigrantes mexicanos crucen la frontera de manera ilegal. El primero, porque quiere recuperar el crecimiento y desarrollo económico (por eso su asistencia para retomar el T-MEC), el segundo porque quiere menos inmigrantes en su país (por motivos xenófobos). Pero en ese tema básico, ambos presidentes comparten al menos un punto clave que les permite avanzar en sus agendas bilaterales.

El discurso de AMLO en la casa blanca
AMLO, como es costumbre, ha sabido usar muy bien los símbolos históricos para darle más potencia a su discurso. Antes de ver a Trump, AMLO fue a ver el monumento de Abraham Lincoln. Hubo quienes recordaron la histórica visita de Fidel Castro al mismo monumento en 1959. Ahí AMLO hizo una guardia de honor al principal presidente abolicionista de la esclavitud norteamericana. Luego fue a ver el monumento de Benito Juárez. Ya después, la visita a la casa blanca, donde llegó cargado con un simbolísmo histórico que siempre ayuda a que los mensajes tengan más difusión.
Ahí, frente al jefe del estado más poderoso del mundo, AMLO mencionó que los agravios cometidos contra México no se olvidan. Pero que se puede establecer una relación diplomática basada en el respeto mutuo. Evocó la memoria de dos de los presidentes mexicanos más dignos que hemos tenido: Benito Juárez y Lázaro Cárdenas. Ambos presidentes mantuvieron un excelente trato con otros dos grandes de los Estados Unidos: con Lincoln y Franklin Delano Roosevelt. El primero nunca reconoció al usurpador Maximiliano de Habsburgo (impuesto durante la intervención francesa), y el segundo entendió la necesidad de la expropiación petrolera. Ahí, frente a Trump, dijo que él iba a defender la dignidad de México. Al final de la reunión, cerró con tres viva México que emocionó a todo mundo.
Este discurso no debería haber sorprendido a Trump, quien ya antes había recibido dos cartas (públicas, por cierto) donde se muestra claramente el perfil de AMLO en política exterior: un nacionalista que está dispuesto a dialogar. En la carta del 12 de junio de 2018, a los 10 días de haber ganado las elecciones históricas del 2 de julio de 2018, donde el "tsunami de votos" lo llevó al poder del ejecutivo, Había anunciado una serie de acciones que culminaron con la entrada en vigor del T-MEC. Es especialmente relevante esta parte de la carta: "En materia de comercio, me parece que vale la pena hacer un esfuerzo por concluir la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Pienso que el prolongar la incertidumbre podría frenar inversiones a mediano y largo plazo, lo cual evidentemente dificulta el crecimiento económico en México y, por ende, la estrategia del gobierno que habré de encabezar, que busca generar empleos y mejores condiciones de vida para todos los mexicanos." En una segunda carta, enviada a Trump el 30 de mayo de 2019 AMLO le dijo “(...) le propongo profundizar en el diálogo, buscar alternativas de fondo al problema migratorio y, por favor, recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato sino que actúo por principios: creo en la política que, entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra”.
Esta manera de hacer diplomacia fue muy diferente a la del ex-presidente EPN, quien dió señales de ser un líder débil y sumiso que le dió un trato de jefe de estado al que antes era un candidato presidencial sin más. Por eso, Trump humilló a EPN ya estándo en el poder. Sin embargo, con AMLO negoció. Y lo hizo porque en AMLO reconoció a un líder fuerte, carismático con amplio respaldo popular que si es capaz de defender la soberanía nacional.

La relación con Joe Biden
Esta visita de AMLO pudo haber molestado a Joe Biden y a la élite del partido demócrata. Pero no olvidemos lo siguiente: Joe Biden es el candidato del establishment estadounidense. Tal y como lo fue Hillary Clinton hace años. Joe Biden es el representante de los intereses del capital financiero de Wall Street, intereses que se esforzaron por bloquear el ascenso del socialista democrático Bernie Sanders.
No olvidemos ademas que Biden votó en favor de las guerras en Afganistán e Irak. En los años noventa fue parte de las estrategias estadounidenses de intervención en las guerras de Kosovo, Bosnia y Herzegovina. Y lo que es más importante aún: durante su desempeño como vicepresidente de los Estados Unidos, bajo el gobierno de Obama, se dió la mayor deportación de inmigrantes en la historia reciente. Más de tres millones de inmigrantes deportados en tan sólo ocho años de gobierno. En los primeros tres años la administración de Obama se deportó a 1.18 millones de inmigrantes, mientras que en los primeros tres años del gobierno de Trump se han deportado cerca de 800 mil inmigrantes.
Ciertamentemente las imágenes de las separaciones de familias y los niños enjaulados que circularon el año pasado son una muestra clara de violación de los derechos humanos que se debe denunciar. Pero no olvidemos que durante la vicepresidencia de Biden también se dio la separación de familias, incluso con mayor intensidad por el número de deportaciones. En este respecto, parece que Biden no es mejor opción que Trump en materia de inmigración.
Además, Biden, por su historial intervencionista antes señalado (su política exterior es mucho más agresiva que la de Trump), podría tener discursos públicos donde busque "regañar" al gobierno de AMLO por "populista". Biden haría sentir a la derecha mexicana más envalentonada y respaldada. Cosa que ahora no ocurre con Trump, ante el cual se sienten desamparados. Es en este contexto donde se tiene que interpretar lo que dijo AMLO a Trump “(...) Lo que más aprecio es que nunca ha querido imponernos nada. Ha seguido el consejo de George Washington que decía que las naciones no deben aprovecharse el infortunio. Usted no ha pretendido tratarnos como colonia, sino que, por el contrario, ha honrado nuestra condición como nación independiente”. De fondo, lo que aquí estaba diciendo AMLO es que Trump, a diferencia de Biden (y otros mandatarios estadounidenses), tiene una política de menos ingerencia externa. Y por ello, en términos diplomáticos envió señales, tanto a las élites estadounidenses como a las mexicanas: que AMLO si va a defender la soberanía nacional. Si es que Biden gana las elecciones presidenciales estadounidenses, será crucial cerrar filas con el gobierno de la 4T para defender la soberanía nacional de los posibles intentos de intervención estadounidense en México. No olvidemos que los principales “golpes blandos” contra gobiernos progresistas latinoamericanos se dieron durante la administración de Obama, con Joe Biden como vicepresidente.

El desprestigio de la derecha mexicana
La visita de AMLO fue un gran éxito, pues a nivel económico ya se culminó un proceso de más de 3 años de renegociaciones para dar cabida al T-MEC. A nivel de política internacional se demostró que el presidente es capaz de establecer diálogos con personajes tan duros e impredecibles como Donald Trump. Y a nivel simbólico los mexicanos de ambos lados de la frontera se sintieron profundamente orgullosos de la visita. Es común escuchar a la gente decir “por primera vez, en mucho tiempo, tenemos a un presidente que si nos representa”. AMLO, a diferencia de lo que pensaba la derecha mexicana, tuvo un gran acierto al haber aceptado ir a Estados Unidos, en calidad de jefe de estado para hablar con otro jefe de estado.
Con dignidad, mostró que él, a diferencia de otros personajes, si es capaz de hablar con Trump y de hacerse respetar. Y Trump lo respeta por dos cosas: por su amplio apoyo popular y por su compromiso en la lucha contra la corrupción (lo cual admitió públicamente en la reunión). La imagen pública de AMLO con esto se va a fortalecer, dentro y fuera de México.
La derecha mexicana, en cambio, hizo el ridículo ante la población. Primero, porque sus predicciones no se cumplieron. No hay evidencia de que la visita de AMLO haya sido para apoyar de manera electoral a Trump. Tampoco Trump humilló a AMLO, y no hubo una “pelea” entre ambos. Segundo, porque quedó claro que la derecha no tiene una visión estratégica para pensar la incersión de México a la economía internacional. Ante los cambios globales, hoy acelerados con la pandemia, la derecha simplemente no tiene nada que ofrecer porque sus discursos en favor del “libre mercado” ya están rebasados. Hoy enfrentan un agotamiento histórico irreversible. Y ante ese agotamiento, AMLO si ha ofrecido una opción alternativa viable.

Josafat Hernández

(Economista y filósofo)
Twitter: @JosafatHernndez

lunes, 7 de octubre de 2019

Algunas observaciones sobre el tema de la inversión fija bruta en México

Estaba echándole un ojo rápido a los datos sobre inversión fija bruta: https://www.inegi.org.mx/temas/ifb/ hay varias cosas que comentar.
1) La inversión fija bruta tuvo una disminución importante en febrero de este año, cuando pasó de 111.0 a 103.1. Luego parece haberse estabilizado en valores que oscilan en 100. El último dato es que es de 102.1 (julio de 2019).
2) Los niveles de inversión entre el primer año del gobierno de Peña y el actual son parecidos. En 2012 fue de 103 y muy probablemente en 2019 sea un valor parecido. Esto muestra que hay continuidad del estancamiento. Sin embargo hay que decir que no se ha dado una caída tan fuerte en la inversión como fue en el 1995, cuando se dio una caída de la inversión fija bruta de 71 en 1994 a 45.6 en 1995. Una caída de 26 puntos. Pese a que es preocupante que no haya un aumento en la inversión, me parece que ahora en 2019 estamos muy lejos de una crisis. Esto lo digo por todos aquellos reaccionarios que pensaban que una vez llegado el populismo al poder, la economía mexicana se iba a desquiciar. Esto no ha ocurrido. A los economistas de derecha (los partidarios de la escuela de Chicago y los libertarianos) les gusta generar sensacionalismo y desinformación.
3) Es previsible que la inversión fija bruta vaya a aumentar cuando se empiecen las construcciones de los mega proyectos: Santa Lucía, las refinerías, la hidroeléctrica y el tren maya. Esto se va a ver reflejado en los datos. Habrá un incremento importante de la inversión.
4) Parece que la caída de la inversión fija bruta también se relaciona con la reducción del comercio internacional. La guerra comercial Estados Unidos China parece estar pasando facturas, y puede que los aranceles impuestos por Trump hayan disuadido a muchos inversionistas extranjeros de invertir en México. En particular, parece que el modelo de industrialización orientado a las exportaciones ya es obsoleto, inviable desde hace mucho tiempo y ahora ya destinado a desaparecer. El modelo de industrialización basado en las maquilas parece no ser viable.
5) En este contexto me parece relevante preguntar: si se dan las grandes inversiones públicas anunciadas, ¿Alcanzará para que México emprenda un proceso de crecimiento económico sostenido? Aquí se vuelve necesario retomar a Keynes y el efecto multiplicador: ¿Las inversiones públicas anunciadas generarán un efecto multiplicador en la economía mexicana? Para eso se requieren estudios que evalúen el impacto económico (social y ambiental) de las inversiones. Por otro lado, el tema de los incrementos salariales recientes ¿realmente ha contribuido a fortalecer el mercado interno? Esto es fundamental para impulsar la demanda agregada interna.
Finalmente, hay un tema de fondo que me parece crucial discutir. ¿Es deseable preocuparse tanto por el crecimiento económico en un contexto de crisis ecológica? Creo que es importante que también vayamos desfetichizando el discurso del crecimiento económico en un contexto de enorme contaminación y depredación ambiental. Entiendo que no es fácil romper teórica y prácticamente con el discurso del crecimiento (visto por muchos como una condición necesaria para el desarrollo), pero si pienso que dada la magnitud de la crisis ecológica mundial, es deseable pensar en una transición civilizatoria, donde lo que importe sea el bienestar: la buena vida (el florecimiento humano del que hablan Aristóteles, Marx, Sen y Boltvinik) y el buen vivir (el sumak kawsay, una herencia conceptual fundamental de los pueblos originarios de sudamérica). El crecimento económico infinito en un contexto de vulnerabilidad y de recursos finitos es inviable. Si pienso que los teóricos del decrecimiento económico deberían ser tomados más en serio en los debates económicos actuales. Quizá también habrá que preocuparse no sólo porque suba o aumente la inversión, sino el tipo de inversión que queremos como país. Hay que preguntarnos no sólo por la magnitud de la inversión, sino por su cualidad.

martes, 11 de junio de 2019

¿Qué tanto cambiará la situación de los migrantes centroamericanos con el acuerdo AMLO-Trump?

Me parece que era muy difícil mantener la posición de dejar pasar a los inmigrantes y no deportarlos pues se trataba de una situación legal irregular e insostenible en el largo plazo dado el cierre de fronteras impulsado por Donald Trump en Estados Unidos. Tarde o temprano se iba a generar un problema para México, a pesar de que México no es el responsable de esta migración pues ni es país destino de la migración, y ni ha contribuído a desquiciar las economías centroamericanas (o a desestabilizar gobiernos) como si lo ha hecho el gobierno de Estados Unidos durante décadas. Pero lamentablemente hay consecuencias no deseadas también para nuestro país que se tienen que evaluar y asumir para solucionarlas.

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Este cierre de fronteras de Trump lo que hizo fue crear cuellos de botella en la frontera norte mexicana donde se fueron aglomerando centenares de miles de inmigrantes procedentes de diferentes partes del mundo, la mayoría centroamericanos. ¿Qué hacer con los inmigrantes? Lo más razonable sería que los Estados Unidos los dejasen pasar y se hicieran cargo de ellos. Pero esto no va a pasar. No ha ocurrido ni con Clinton, Bush ni Obama quienes han perseguido y deportado masivamente a los migrantes en su país. Menos aún ante Trump. Parece que lo razonable simplemente no tiene posibilidad alguna dentro de las administraciones norteamericanas, y menos aún ahora dado el comportamiento imprevisible y los golpes de mano de Trump.

Las acciones de Trump han generado un problema para México: ¿Qué hacer con los inmigrantes centroamericanos que no pueden cruzar hacia los Estados Unidos? Es un tema muy complejo porque la mayoría de los centroamericanos no quieren quedarse en México. Ellos sólo están de paso. Además hay poco que ofrecerles, dado que México es un país pobre, con una economía devastada por décadas de aplicación de políticas neoliberales y con lugares donde la violencia es extrema (igual o peor que en centroamérica). ¿Qué hacer? Este problema no puede resolverse fácilmente. En todo caso lo que se requiere es una solución integral e internacional que rebasa al gobierno mexicano. Se requiere algo equivalente a un plan Marshall para echar a andar las economías centroamericanas (incluída la del sureste mexicano) para así disminuir las fuerzas centrífugas que expulsan a la población pues lo que hay de fondo es que huyen de la pobreza, el desempleo y la consecuente descomposición social. Es evidente que se requiere de impulsar el crecimiento y el desarrollo económico en esas regiones. Esta parte es de lo poco rescatable del acuerdo AMLO-Trump, quien ha reconocido la necesidad de desarrollar proyectos que impulsen el crecimiento económico en la región.

Por otro lado, la situación de los migrantes centroamericanos ha sido deplorable desde hace décadas. Esto no es nada nuevo (aunque parece que hay intelectuales que apenas se dan cuenta de ello). Los migrantes centroamericanos han tenido un viaje infernal, dantesco, en México. A muchos migrantes los han estado robando, extorcionando, violando, asesinando, secuestrando y desapareciendo en fosas comunes en México. En los sexenios anteriores (encabezados por Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto) los zetas generaron violencia extrema contra mexicanos e inmigrantes en diversas partes del país. Así que cualquier cosa que digan los gobiernantes y simpatizantes del PRI, PAN y PRD sobre la supuesta falta de compromiso del gobierno de AMLO con los derechos humanos es pura y llana hipocresía. Esos gobiernos nunca se preocuparon por los derechos humanos de los centroamericanos. Hoy lo único que hacen es sacar tajada política de esta sensible situación. Es una verguenza.

Con los acuerdos AMLO-Trump la situación infernal de los migrantes centroamericanos no va a cambiar mucho. Quizá lo único que va a cambiar es que los narcos mexicanos tendrán menos presas en el territorio nacional y que los cuellos de botella que ya hay en ciudades mexicanas fronterizas (donde se concentran grandes cantidades de migrantes) se trasladen a Guatemala en el mediano y largo plazo. Pero se trata de unos acuerdos que ni mejoran ni empeoran la situación global, general, de los migrantes centroamericanos. Aunque haya cambios concretos específicos: Los que se quedarán en Guatemala (ante la barrera militarizada que levantará la Guardia Nacional en la frontera sur mexicana) evitarán el infierno mexicano ya vivían a su paso, y muy probablemente sufran de otro infierno (aún incierto, aún indeterminado) en la frontera sur.

sábado, 8 de junio de 2019

Sobre la negociación Trump-AMLO sobre los aranceles y la migración

El resultado de la negociación Trump-AMLO sobre el tema de los aranceles y los inmigrantes no me sorprende. Las asimetrías de poder son enormes. Dos fuerzas desiguales en una mesa buscando llegar a acuerdos. Claramente Trump obtuvo lo que quizo: hacer que México se haga cargo de los flujos migratorios de la frontera mexicana del sur. Además de que obtuvo la compra de más productos gringos en México. Esto le dará puntos a su carrera por la reelección. 

¿Qué obtuvo AMLO? Sobrevivir, evitar ser aplastado, evitar el caos.. Su gobierno logró respirar en un contexto donde las reglas del juego del mercado capitalista estaban generando dinámicas de ahogo (ver las calificaciones de las consultorias). También logró sacar un acuerdo de que Trump va a promover planes de desarrollo en México y centroamérica para generar polos de desarrollo y con ello evitar más migración de centroamericanos (y mexicanos) a los Estados Unidos.

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No me queda claro si ese acuerdo es creíble (Trump puede prometer lo que sea, y luego echarse para atrás). Las opciones que tenía el gobierno mexicano eran dos: o buscar un pacto desventajoso con Trump para evitar la subida de los aranceles y con ello el desquiciamiento de la economía mexicana interna (sumamente debilitada y devastada por décadas de neoliberalismo), o entrar en una guerra arancelaria con Trump. ¿Le convenía México ponerse con sansón a las patadas en un contexto de debilidad económica? Claramente no. No se hubiera logrado nada (no somos una superpotencia como China y Rusia, desgraciadamente México tiene una dependencia comercial enorme que no cambiará de la noche a la mañana).

Y si, es lamentable lo que hará México con los centroamericanos. Pero el problema de la migración es un asunto internacional que con buenos deseos no se puede arreglar. Dejar pasar flujos migratorios que serán detenidos en la frontera sur de Estados Unidos podría haber desatado ahi una crisis de derechos humanos (en Tijuana ya había enormes problemas así). Ahora la "bolita" pasa de México hacia Guatemala, pues supongo que ahí estarán deportando a los centroamericanos, y ahí se van a concentrar los flujos migratorios tal cual cuello de botella... Ojalá que si se desarrollen los planes para promover el crecimiento económico en la región, así como la disminucion de la inseguridad y violencia de esos países. Yo pienso las principales causas de la migración masiva de centroamericanos es debido a la falta de oportunidades económicas (escapar de la pobreza, salarios miserables y desempleo) y la violencia (que se ha recrudecido con el narco y las pandillas).

Claramente la migración es algo inherente al capitalismo (y en general al genero humano desde que existen los homínidos, somos migrantes por naturaleza), pero en el contexto específico de ahora hace falta pensar en un plan similar al plan marshall (que reconstruyó la Europa devastada por la segunda guerra mundial) para reconstruir la economía de la región que décadas de neoliberalismo ha devastado.

sábado, 23 de junio de 2012

Así está conformado en México el 1% que domina y explota al restante 99%

Les comparto estos dos pequeños videos que hicieron los compañeros de #yosoy132 de la Facultad de Economía de la UNAM, esa escuela de gran tradición de lucha social. La primera escuela de economía de América Latina y actualmente un enorme bastión del pensamiento crítico mexicano. Yo soy egresado de esa Facultad y actualmente soy profesor adjunto de Economía Política ahí. 


En estos videos se muestra, de manera muy clara, cómo es que están conformadas las élites mexicanas, esos poderes fácticos que en los hechos actúan como dictadores, ese 1% que nos dominan y explotan al resto, a los de abajo, al 99% restante de la población... "Ellos ganaron, tu perdiste", señalan de manera cruda de los compañeros estudiantes... Y tienen toda la razón. Así ha funcionado el neoliberalismo en todas partes del mundo... ¡Por eso hay que desmantelar la dictadura de los mercados sobre el resto de la población!



Otro punto central a destacar es que la gran burguesía mexicana se formó de manera muy rápida en la época de las mayores privatizaciones que se dieron en aquel país: el gobierno federal del entonces presidente (llegado al poder mediante fraude electoral en 1988) Carlos Salinas de Gortari. Este último personaje (profundamente perverso y odiado en México por gran parte de la población por su corrupción, autoritarismo y cinismo) es el que está detrás del ahora candidato a la presidencia de la república por parte del PRI: Enrique Peña Nieto.
   

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Qué fue de los zapatistas?



Muchas personas en Europa se han preguntado sobre los zapatistas. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Acaso siguen luchando contra el sistema? Ante esto, la respuesta es clara: los zapatistas siguen luchando. Sin embargo es muy importante reconocer el hecho de que su presencia mediática se ha visto disminuída. ¿Por qué razón? Tres aspectos parecen explicar esta situación:

a) Los zapastistas, después de haber sufrido la traición de toda la clase política mexicana en 2001 que votó en el congreso de la unión en contra de los acuerdos de San Andrés de 1997, decidieron entrar en un proceso de “silencio”, rompiendo todo diálogo con el gobierno de México y con todos los partidos políticos electorales. Desde entonces se han negado a responder a las demagogias y provocaciones del gobierno. Decidieron llevar a cabo los acuerdos de San Andres por la vía de los hechos (donde el punto central era la autonomía de los pueblos indios). Para ello levantaron desde 2003 los “caracoles” y las “juntas del buen gobierno” que hoy día se mantienen. Desde entonces estas acciones han sido poco cubiertas por los medios masívos de comunicación.

                                                  

             
  b) Después de los resultados de las elecciones presidenciales del 2006, donde los zapatistas levantaron la otra campaña que buscó unir las luchas anticapitalistas de todo México, La Jornada, principal medio de información de la izquierda mexicana (cuya editorial está ligada al PRD, el equivalente mexicano de lo que en España es “Izquierda Unida”), decidió no publicar durante un tiempo comunicados y cartas del Subcomandante Marcos, pues en ellos se atacaba duramente a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato de la izquierda electoral de México. Los zapatistas sostenían que AMLO en el fondo, no es de izquierda porque no es anticapitalista, y que el PRD es, en el fondo, lo mismo que el PRI y el PAN. Esto ha traído como consecuencia la formación de un cierto tipo de cerco mediático contra los zapatistas, a quienes se les acusa de sectarios y puritanos.

c) Lo anterior tuvo como consecuencia que disminuyera el apoyo popular que había hacia el zapatismo en las ciudades de México, porque mucha gente que era simpatizante de AMLO, y que también simpatizaba con los zapatistas, vio en el discurso de la otra campaña un sectarismo que además de dividir a la izquierda beneficiaba a la derecha más reaccionaria del país, que incluso está ligada a las cúpulas de la Iglesia Católica. Mucha gente partidaria de AMLO culpó a los zapatistas de la derrota electoral de 2006 porque, según ellos, los zapatistas fomentaron el abstencionismo y el voto nulo. Esto es más delicado aún si consideramos que la diferencia entre Felipe Calderón (actual presidente de México) y AMLO fue de apenas 0.56%. Apesar de que se presume de fraude electoral, se cree que el discurso antielectoral de los zapatistas también influyó en esta diferencia de votos entre la derecha y la izquierda electoral.


  No obstante el menor apoyo urbano hacia los zapatistas (por su actitud anti-electoral y su menor presencia mediática), estos siguen trabajando en sus municipios autónomos. Los defienden de los ataques de las organizaciones paramilitares, financiados ahora por el gobernador de Chiapas, Juan Sabines (miembro del PRD). Estos queman casas, destruyen cosechas, incluso secuestran y asesinan a militantes zapatistas y simpatizantes. Se trata de una “guerra de baja intensidad” que cada vez sube su intensidad. Incluso estas organizaciones llevan nombres como “Paz y Justicia” para generar confusión entre el pueblo. Esta estrategia antizapatista del gobierno se articula con “políticas de ataque a la pobreza”, donde el gobierno de Chiapas da dinero a los indígenas en situación de extrema pobreza para que estos ya no apoyen a los zapatistas.

No obstante esto, los municipios autónomos zapatistas siguen resistiendo y su experiencia ha servido de inspiración a otras luchas autonomistas de otros indígenas, como los purepechas del pueblo de Chéran, situado en el Estado de Michoacán. Desde abril de 2011, los habitantes de este pueblo (son cerca de 15 mil en total) han levantado una policía comunitaria para defenderse de las agresiones del narcotráfico y de los talabosques que devastaron la sierra purepecha. Ahora los habitantes de Chéran están formando estructuras de autogobierno, siguiendo el ejemplo de los zapatistas.



Puedes consultar la versión impresa de este artículo (publicado en "La zocatana", revista de Izquierda Unida de Yecla) aquí: http://iuverdesyecla.blogspot.com.es/2012/05/la-zocata-sale-de-nuevo-la-calle.html 

martes, 22 de mayo de 2012

Las elecciones presidenciales en México del 2012. Una visión desde un indignado mexicano del 15-M


Pronto serán las elecciones presidenciales en México. Así que desde Madrid me gustaría compartirles algunas reflexiones sobre esto:


a) Soy parte del 15-M desde que en México levantamos junto con muchos otros compañeros la asamblea ciudadana, independiente de partidos políticos, llamada “México toma la calle - Democracia real Ya”, inpirados por toda la oleada de movilizaciones mundiales que se iniciaron en la llamada “primavera árabe”, las enormes acampadas del 15-M, occupy wall street, las movilizaciones multitudinarias de Grecia y las protestas de los estudiantes chilenos por una educación pública. Actualmente sigo de cerca los acontecimientos del 15-M en Madrid a un año de su inesperado inicio. En particular, estoy cerca de compañeros que son parte de la asamblea popular de Carabanchel y del espacio sociocultural libre y autogestionado “el EKO”. Así que de entrada mis formas de ver las actuales condiciones concretas que hay en México y en el mundo tienden a estar impregnadas de un aire profundamente post-soviético (es decir, rompo con toda forma de marxismo ortodoxo que tuvo su auge y decandencia en el pasado siglo). Asumo que las viejas ideologías vanguardistas se derrumbaron junto con la caída estrepitosa y dramática del muro de Berlín y todos los socialismos de Estado que había en el este europeo (que en muchos lugares devino en cruentas y salvajes guerras civiles, como Bosnia-Herzegovina).

Considero que desde el 1 de enero de 1994 inició en el sureste mexicano un nuevo ciclo mundial de luchas emancipatorias que actualmente se mantiene, y que de manera central rompieron con una serie de prácticas que había en la vieja izquierda tradicional que estaba ya llegando al final de su historia. Desde entonces la nueva forma de impulsar una auténtica revolución anticapitalista pasa, sobre todo, por el plano cultural, es decir, cambios en las formas de vida, y para ello se requiere de los siguientes puntos: desarrollo de la economía solidaria y la autogestión, cambios en las formas de vida (que pasan por erradicar todos los elementos de consumismo, machismo y racismo que nos corroen), así como la defensa de los derechos civiles mínimos, tales como tener derecho a trabajar, derecho a una vivienda digna, derecho a la educación, derecho a la alimentación y derecho a la salud (entre otros tantos derechos). La crísis ecológica, la crísis alimentaria, la crísis económica y la crísis energética no hacen sino mostrar de manera clara y contundente que ya no habrá futuro en este sistema social sustentado en la explotación del trabajo asalariado, la propiedad privada de los medios de producción, el patriarcado y el colonialismo (con sus consecuencias racistas y xenófobas).






b) Si bien el 15-M es la expresión de esta nueva forma de hacer política post-soviética (una especie de “antipolítica” o “post-política” entendida como el desarrollo de lo que Gramsci llamó la “sociedad civil”, que está en franca oposición a la “sociedad política” -o sea, la burocracia y el Estado-, y que por medio de organizaciones no vinculadas al Estado se disputa la hegemonía por las bases sociales del sistema), también es expresión de resistencia al desmantelamiento del Estado de bienestar que el neoliberalismo con toda su barbarie ha ido imponiéndo a lo largo de décadas por todo el mundo. Por eso también se defienden derechos mínimos que el Estado debe de garantizar a todos los ciudadanos.

En este sentido, se defienden al interior del 15-M dos vías de acción que en apariencia son “antagónicas”, pero que en realidad no lo son: una “post-política”, autogestionaria y de apoyo mutuo, y otra de “defensa de derechos” que todo estado debe garantizar mientras exista. Ambas vías de acción no son excluyentes. Por el contrario, son complementarios, siempre y cuando asumamos que estamos en un momento histórico de transición epocal, que pasa por el agotamiento y decadencia ya irreversible de la modernidad capitalista. La meta debería ser el tránsito a una sociedad “de decrecimiento”, una sociedad “transmoderna” y “postcolonialista”, ya sin Estado y sin gobiernos que “representen” al pueblo, y esto requiere de asumir que esta nueva sociedad sólo podrá construirse con el trabajo diario y arduo de todas las personas en todos los momentos y en todos los rincones del planeta. Esa es la auténtica “democracia real”: una sociedad donde todos participemos, construyamos pensamiento colectivo y donde la diversidad sirva para fomentar el aprendizaje mutuo. La “sociedad del decrecimiento” requerirá de profundos cambios en las formas de vida de las personas, pues los ritmos frenéticos de las formas de vida capitalistas (como el enfermizo consumismo) tenderán cada vez más a volverse insustentables desde un punto de vista material (esencialmente debido a la devastación ambiental y del deterioro de los cuerpos humanos cada vez más contaminadas por tanta porquería que nos dan de comer los empresarios). Así que “el buen vivir” (de inspiración indígena boliviana) tenderá a ser una necesidad para sobrevivir dignamente en este mundo devastado por El capital. El “buen vivir” generalizado no se decretará ni llegará por sí misma, sino que se trata de una larga y ardua construcción que actualmente ya se está desarrollando, pero que no garantiza su plena realización. Por eso la historia no está fatalmente determinada. Esta requiere de las grandes pasiones humanas que se expresen en una cosa que tanto enfatizó el Ché Guevara en su momento: la voluntad. La volundad de decir ¡Basta! De Indignarse y de actuar en consecuencia con la ética y la justicia. De estar dispuesto a generar una revolución a nivel personal acompañando los principales procesos de transformación social.






c) En este contexto de movilización mundial, de formación de nuevas visiones sobre la totalidad social (que día a día se discuten en las centenas de asambleas del 15-M), veo que las presentes elecciones presidenciales en México tienen una importancia global muy estratégica: Si gana AMLO puede representar un avance claramente anti-neoliberal muy grande. Si bien la tibiesa de AMLO tiene severas limitaciones, en particular, la falta de crítica anticapitalista (aunque puede entenderse este vacío dadas las enormes condiciones conservadoras que se imponen en el sentido común de la mayor parte de los mexicanos por medio de los putos monopolios informativos -Tv Azteca y Televisa-, de tal forma que bien se puede justificar tal tibiesa como una estrategia de acercamiento a la mayoría de las personas de México, pues un discurso “radical” es tachado por los monopolios (des)informativos de “violento” de “terrorista”, y demás tonterías), lo que importa más no es tanto la figura caudillesca del político tabasqueño, sino todo el bloque histórico de poder popular que se puede generar a partir de él y de la pasada manifestación anti-Peña Nieto que llenó las calles de México-Tenochtitlán de indignados anti-priístas y anti-neoliberales. Las consecuencias internacionales de la victoria de AMLO serían muy grandes. Al menos en Iberoamérica esto traería como consecuencia un avance hacia el aislamiento político para el gobierno neoliberal del derechista Partido Popular de España, encabezado por Mariano Rajoy, y con ello, los últimos bationes neoliberales de Iberoamérica (España, México y Colombia) se irían desquebrajando. Así ya no tendríamos a un “representante” de los mexicanos, como es el caso de Felipe Calderón, que se somete a los intereses de la empresa transnacional española Repsol, quien secundó las campañas de protesta realizadas por Rajoy ante la estatización que de esta empresa hizo el gobierno de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Rajoy, mientras en el cono sur defiende los intereses de los acaudalados empresarios españoles, en su propia tierra permite que los banqueros (quienes realmente si vivieron por encima de sus posibilidades, y no así para el caso de las familias de los trabajadores y los pequeños empresarios) despojen de sus casas a miles y miles de familias. Y esto ocurre tanto para el caso de personas nativas como extranjeras, pero que al fin y al cabo son la misma clase obrera. Si pierde AMLO (y con ello regresa el PRI a los pinos por medio del represor y asesino Enrique Peña Nieto) el neoliberalismo más recalcitrante seguirá teniendo fuerza a nivel mundial...



Si gana el PRI las elecciones presidenciales, es probable que se desate en México una nueva oleada de cruenta y salvaje represión hacia los movimientos sociales (como los indignantes casos de Atenco y Oaxaca en 2006, y en este año, los estudiantes de Michoacán, todos y cada uno de estos actos son responsabilidad directa de gobiernos priístas), así como de reformas privatizadoras que siempre van en perjuicio de la mayor parte de la población (de ese 99% del que tanto nos hablan el 15-M y Occupy Wall Street). Si México logra por primera vez en su historia reciente (los últimos treinta años) evitar que el gobierno federal sea un presidente alineado al neoliberalismo (y al capital financiero internacional) se logrará ir debilitando el bloque histórico internacional que constituye el neoliberalismo y toda esa élite que domina y explota a las mayorías (ese 1% que, una vez más, denuncian el 15-M y Occupy wall street en clara alución a la enorme concentración y centralización del capital que tiene lugar a nivel planetario y del que ya nos ha advertido Karl Marx hace más de 150 años).

d) Votar por AMLO, que tan sólo es la punta del iceberg de todo un bloque histórico anti-neoliberal que se está formando, y que aún carece de unidad ideológica, de homogeneidad, y que en muchos sentidos mantiene profundísimas tensiones y antagonísmos que a primera vista parecen irreconciliables, significa esencialmente votar en contra del neoliberalismo, y sobre todo, en contra del regreso del PRI-gobierno, de esa “dictablanda” (o la “dictadura perfecta” -como también se le ha llamado-) que gobernó México durante 70 años. Esa lamentable proeza que casi ningún otro partido político del planeta la ha logrado realizar. ¡Pero es que la lucha contra el PRI también pasa por la lucha contra el corporativismo! ¡Ese es el secreto de tantas décadas de dominio priísta! ¡Hay que desmantelar a los sindicatos charros, tales como la CTM, la confederación nacional campesina y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación! Pero es que lo central del priísmo se ha mantenido apesar de la “alternancia” iniciada en el 2000.

Votar por AMLO no significa creer ciegamente en él. Votar por AMLO puede ser sólo una estrategia que no legitima el actual sistema político partidista mexicano que está podrido hasta la médula y que requiere de una transformación radical. Votar por AMLO es sólo una estrategia que servirá para evitar que lo más podrido de las élites mexicanas, que tanto terror y represión generaron con sus gobiernos sobre el pueblo durante siete décadas (como la masacre estudiantil de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968 y toda la guerra sucia de los años setenta que jamás olvidaremos) regresen al poder ejecutivo para seguir actuando impunemente.




e) Se puede votar por AMLO, pero al mismo tiempo desconfiar de él, y sobre todo de muchos de los dirigentes del PRD, que no son sino una pandilla de sinverguenzas oportunistas que ven en el poder político sólo un botín. Que se dicen de “izquieda” y cobran con la mano derecha millones de pesos para darse una vida de millonarios, de aristócratas, que los aleja totalmente de las formas de vida de “la gente común y corriente” (como los de arriba nos llaman) que lucha día a día por su sustento. Los que se dicen de izquierdas, y viven y actúan como gente de derecha, viviendo en la opulencia, no son más que putos farzantes, hipócritas que no deben gobernar y que no debemos apoyar. Los verdaderos gobernadores de izquierda practican la austeridad como señal de solidaridad con los oprimidos y explotados, tal y como es el caso del alcalde de Marinaleda (un pueblo andaluz del sur de España), Juan Manuel Gordillo, quien no cobra un sólo céntimo por hacer sus funciones públicas y que siempre consulta a su pueblo cada decisión que se toma. Él vive de su profesión: ser maestro de escuelas públicas. Al mismo tiempo de que día con día está presente en las luchas de su gente, hombro con hombro, codo con codo, por la construcción de un mundo más justo para todos.

Hay que desconfiar de esos perredistas que, por ejemplo, en Chiapas, por medio del gobernador Joaquín Sabines (miembro del PRD), cobija y financia organizaciones paramilitares (de orígen priístas) que atacan a las comunidades zapatistas. Estos paramilitares queman sembradíos, destruyen casas y matan gente inocente. ¡Y el gobierno de Sabines no hace algo para detenerlos! ¡Ese tipo de perredistas hipócritas hay que denunciarlos, independientemente de si votamos por AMLO o no en estas elecciones!

f) Finalmente, cualquiera que sea el desenlace de las próximas elecciones presidenciales, los de abajo, ese “99%”, esa gran multitud pisoteada por las oligarquías, votemos o no votemos, debemos seguir organizándonos de manera independiente a los partidos políticos, rompiendo con las viejas y anacrónicas prácticas de la vieja izquierda (como el profundo verticalismo y caudillismo que está detrás de organizaciones civiles como MORENA) y construir muchos contrapoderes, muchas autonomías, como ahora ocurre con los dignos campesinos purepechas de Cherán, en las comunidades zapatistas de Chiapas, o incluso como ocurre con las decenas y decenas de asambleas populares de barrios que ahora tienen lugar en Madrid, Barcelona y en gran parte de España. Gane AMLO o Peña Nieto, la lucha, la movilización tendrá que seguir, pues la lucha contra el sistema capitalista es una lucha que dura toda una vida. En esto el subcomandante Marcos tiene mucha razón cuando dijo alguna vez que “La lucha es como un círculo... puede iniciar en cualquier punto, pero nunca acaba”.



La posible victoria de AMLO sería apenas el comienzo de toda una larga lucha histórica en contra de los poderes fácticos que controlan la información (como esos putos monopólios mediáticos, Tv Azteca y Televisa), en contra de la irracional y bárbara guerra contra el Narco que se generó por la torpeza del gobierno de Felipe Calderon y su necedad por no legalizar la marihuana bajo un plan nacional integral. La construcción de represas como El zapotillo en Jalisco que generará un desástre ecológico, la destrucción de Wirikuta (el centro ceremonial milenario de los huicholes, que se entregará a empresas mineras transnacionales, de orígen canadiense), la violanción de los derechos humanos de migrantes centroamericanos que pasan por nuestro territorio para llegar a Estados Unidos, en busca de un futuro mejor, la privatización del agua, el machismo, el racismo, y muchas otras deplorables situaciones que en la actualidad existen en México y lastiman a muchas muchas personas.

Termino el presente escrito con la siguiente frase de Gramsci para motivar no sólo la reflexión, sino sobre todo la acción: “Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmúevanse, porque necesitaremos de todo vuestro entuciasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza”. ¡Mucha fuerza México!





Saludos solidarios
Josafat Hernández