sábado, 23 de junio de 2012

Así está conformado en México el 1% que domina y explota al restante 99%

Les comparto estos dos pequeños videos que hicieron los compañeros de #yosoy132 de la Facultad de Economía de la UNAM, esa escuela de gran tradición de lucha social. La primera escuela de economía de América Latina y actualmente un enorme bastión del pensamiento crítico mexicano. Yo soy egresado de esa Facultad y actualmente soy profesor adjunto de Economía Política ahí. 


En estos videos se muestra, de manera muy clara, cómo es que están conformadas las élites mexicanas, esos poderes fácticos que en los hechos actúan como dictadores, ese 1% que nos dominan y explotan al resto, a los de abajo, al 99% restante de la población... "Ellos ganaron, tu perdiste", señalan de manera cruda de los compañeros estudiantes... Y tienen toda la razón. Así ha funcionado el neoliberalismo en todas partes del mundo... ¡Por eso hay que desmantelar la dictadura de los mercados sobre el resto de la población!



Otro punto central a destacar es que la gran burguesía mexicana se formó de manera muy rápida en la época de las mayores privatizaciones que se dieron en aquel país: el gobierno federal del entonces presidente (llegado al poder mediante fraude electoral en 1988) Carlos Salinas de Gortari. Este último personaje (profundamente perverso y odiado en México por gran parte de la población por su corrupción, autoritarismo y cinismo) es el que está detrás del ahora candidato a la presidencia de la república por parte del PRI: Enrique Peña Nieto.
   

lunes, 18 de junio de 2012

Carta al movimiento #yosoy132, de joven mexicano indignado desde Madrid


Desde estas lejas tierras miro con mucha ilusión y esperanza las enormes movilizaciones estudiantiles que ahora tienen lugar en mi México lindo y querido. Los jóvenes ahora han despertado, y luchan con muchísima pasión y coraje por un mejor porvenir. Son concientes de las enormes implicaciones históricas desastrozas de la eventual victoria del PRI en las elecciones presidenciales mexicanas (a celebrarse el próximo 1 de Julio). La indignación de décadas de represión priísta, de cinísmo, perversión y avaricia que se personifica en el ignorante candidato Enrique Peña Nieto ha lanzado a las calles a miles y miles de jóvenes que buscan evitar un ENORME RETROCESO EN LA HISTORIA para aquel país ahora azotado por la violencia exacerbada generada por la irresponsable y estúpida “guerra contra el narcotráfico” iniciada por el espurio presidente Felipe Calderón, así como por estragos en la economía (estanciamiento económico, desempleo, caída en los salarios reales) producto de décadas de imposición de políticas económicas y reformas neoliberales que en nada han beneficiado al país.

A estos miles y miles de jóvenes valerosos, inteligentes y soñadores van dirigidas las siguientes líneas que enfatizan sobre asuntos críticos del movimiento #yosoy132 del cual yo me asumo como parte desde estas lejas tierras. Es fundamental atender el asunto de las elecciones, pero más importante aún es pensar en el escenario post-electoral que se viene.

Desde acá decimos ¡Aunque estamos lejos no estamos pendejos! ¡Por eso hay que ponernos las pilas chavos!




I. Sobre el corto plazo ¿qué hacer en caso de fraude?
Como decimos en México, la neta la neta yo creo que es muy probable que los poderes fácticos vayan a impulsar otra vez un puto fraude contra la voluntad popular mexicana, tal y como hicieron en 2006, para imponer al candidato de las élites conservadoras de México: Enrique Peña Nieto. Esto, evidentemente generará muchísima polarización social. Recordemos una cosa central: ¡Los poderes fácticos están enfermos y obsesionados por el control del poder, y ellos están dispuestos a hacer todo lo que sea para defender sus intereses! ¡Su asquerosa avaricia los hace capaces de hacer cualquier cosa con tal de mantener sus privilegios y con ello evitar la transformación! ¡Décadas de experiencia nos han mostrado que los de arriba, el mal gobierno, el 1% que nos domina y nos explota poco o nada les interesa respetar la voluntad popular. Sabemos que estos canallas son cínicos, y además sabemos que ellos tienen el maldito vicio de la imposición. ¡El PRI, como expresión fascista que en realidad es, es lo único que sabe hacer en estos casos con tal de mantener el control!

Ante esto me parece que el movimiento #yosoy132 debe tener lista una estrategia a seguir: ¿Qué se va a hacer en este caso? ¿Una huelga general? ¿El impulso de la desobediencia civil pacífica llevada a nivel nacional? ¿Protestar sólo por un rato y después dejar pasar la imposición tal y como hizo el moderado y tibio Andrés Manuel López Obrador en 2006? ¿Nada?




Yo creo que este es el escenario de corto plazo más probable en México, y si este no es atendido con todo lo que ello implica, de poco servirán las discusiones de largo plazo que se estén planteando desde ahora sobre cuál es el México que soñamos, ese México lindo que tanto añoramos construir...

II. El riesgo de que #yosoy132 sea efímero dada la composición de su base social
Me parece que el movimiento #yosoy132 por ser esencialmente de base estudiantil se enfrenta a una severa limitación: depende muchísimo de los tiempos burocráticos escolares para aglutinar a las bases sociales que constituyen tanto el motor que le dan dinamismo al movimiento, así como los espacios organizativos que le dan conciencia. 

Así, los riesgos de que este movimiento se vuelva efímero por falta de un cuerpo y de cabeza, de motor y conciencia que sobre todo sean permanentes son muy grandes. ¿Cómo contrarrestar este caracter potencialmente efímero del movimiento?


Se me ocurren dos vías que son distintas, pero que no son contrapuestas, y que si hay suficiente fuerza social pueden ser impulsadas de manera paralela, pues ambas vías son complementarias:

a) La constitución de uno o varios sindicatos nacionales de estudiantes. Esto ocurre en el país sudamericano que ha iniciado una enorme movilización estudiantil en favor de una educación pública y gratuita desde hace varios años, que décadas de salvaje neoliberalismo han desmantelado, mirando más la educación como una puta mercancía que como un derecho: Chile. En este país andino existe la Confederación de Estudiantes de Chile, que a diferencia de México, tiene a sus estudiantes organizados de manera nacional, masiva y permanente. Esta poderosa organización estudiantil no divide entre escuelas públicas y privadas. Y tiene delegados estudiantiles de todo el país, mismos que son elegidos de manera democrática. Camila Vallejo es una representación (por demás hermosa, pero más hermosa por sus ideales y su práctica política coherente, honesta y consecuente), que el año pasado (2011), debatió con gran nivel teórico ante los medios los argumentos falaces que repetían como loros los paladines del neoliberalismo, herederos directos de la dictadura del infame Augusto Pinochet y del pensamiento económico ortodoxo decadente (y en mucho también responsable de la actual crisis económica mundial): el tristemente galardonado con el Premio Nobel de Economía de 1976: Milton Friedman.

El movimiento estudiantil chileno además fue capaz de impulsar una huelga general junto con la clase obrera de aquel país, y con ello, poner a temblar a los oligarcas que dominan aquellas hermosas tierras. Su lucha por la consecución de la educación pública y gratuita ha avanzado mucho desde entonces. Incluso su enorme fuerza han hecho renunciar a varios miembros del gabinete del gobierno conservador de Piñera.



Si el movimiento #yosoy132 es capaz de levantar una organización estudiantil plural, nacional y permanente, como en Chile, se habrá constituido como un sujeto social capaz de hacer historia, capaz de asumir las tareas titánicas que vendrán después de las elecciones presidenciales de México, independientemente del candidato que logre la victoria electoral el próximo 1 de Julio.

b) La otra vía de lograr evitar que el movimiento #yosoy132 se desgaste y termine siendo presa de un momento de reflujo y que lo haga efímero, es salir de las universidades, de las preparatorias, de las escuelas y llegar a los barrios, a las colonias populares, para ligarse directamente con los trabajadores, las amas de casa, los desempleados, los jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar, los pequeños comerciantes, etc. Si esto es posible, se lograría ampliar las bases sociales que constituyen este movimiento y se habrá logrado dar un paso insólito en la historia de México, al menos desde la segunda mitad del siglo XX: el movimiento estudiantil masivo conectado con el resto de la población mexicana que constituye todos los sectores subalternos que son explotados día a día por el capital, los que realmente están en el abajo social, que son parte muy importante de ese 99% del que formamos parte casi todos.

Para lograr esta tarea, me parece que se puede tomar como punto de referencia al 15-M de España, retomar de su intensa, rica y compleja experiencia en los barrios, de construcción de lo común, de okupación de grandes fábricas y bodegas abandonadas, de autogestión, de integración de los vecinos que reivindique la vida política en los barrios, que en México se traduciría en la lucha en las calles contra toda forma de clientelismo político-electoral que en gran medida beneficia a los actuales partidos políticos decadentes que constituyen tanto el PRI, PAN y PRD.


Se pueden retomar los elementos de la #spanishrevolution que sirvan para adaptarlos a las particularidades propias de las ciudades de México, para con ello lograr conformar una vía autogestionaria y de apoyo mutuo que seguramente en México se articularía con las ricas e interesantes experiencias previas de autoorganización vecinal, de movimiento urbano-popular, ya sea por la experiencia acumulada de décadas de lucha por acceso a la vivienda (muchas de ellas realizadas durante las décadas de los setenta y ochenta), así como de respuesta ciudadana espontánea y eficáz que hizo frente a la destrucción de gran parte de la Ciudad de México la vez que ocurrió el lamentable terremoto del 1985, donde los ciudadanos rebasaron al gobierno priísta, que incluso robó mucho del apoyo internacional que entonces se envió solidariamente a los habitantes de México. El pueblo de México ha probado ser suficientemente capaz para salvarse así mismo de los escombros, de las ruinas. Yo creo que es posible levantar asambleas de barrios en las ciudades para que el pueblo de México se autoorganice y luche por su emancipación.

Si bien no necesariamente se pueden desarrollar “asambleas de barrios” en las ciudades de México tal y como ocurren en Madrid y Barcelona, quizá en México se puedan formar experiencias parecidas de poder popular. Los puntos centrales a retomar de las experiencias españolas es que las asambleas de barrios han probado ser herramientas muy eficasez para detener desalojos de casas-habitación que los banqueros impulsan en complicidad con el gobierno español, que van en perjuicio de los trabajadores españoles y migrantes (que a pesar de sufrir el deshaucio ¡Tienen que seguir pagando sus deudas con todo e interéses!), así como detener numerosas redadas racistas que los policías españoles suelen hacer (de manera ilegal), donde piden documentación a personas con apariencia no europea (en su mayoría africanos y latinoamericanos, pero también asiáticos), y si estos son "ilegales" por no llevar la documentación en regla los confinan a Centros de Internamiento para Extranjeros donde los maltratan y les violan sus derechos humanos para después deportarlos a sus países de origen. Estas asambleas han logrado construir un auténtico poder popular que ha logrado hacer frente al menos a esos dos grandes retos (desalojos de vivienda y redadas racistas). 






Quizá se puedan impulsar “asambleas regionales” en las ciudades de México, quizá una por cada punto cardinal de las ciudades (norte, sur, este y oeste), que ya no tengan como base social principal sólo a los estudiantes (que, recordemos, aún no están organizados de manera permanente), sino que busque integrar a los múltiples habitantes de la región, con independencia de su condición social: trabajadores asalariados, desempleados, pequeños empresarios, estudiantes, en suma, todos aquellos sectores golpeados por los malos gobiernos, por el llamado “1%” que nos oprime y explota al restante 99%). Así quizá se irían visibilizando los trabajos que seguramente muchas organizaciones sociales ya hacen desde hace mucho tiempo en las ciudades, y con ello, se fortalezcan las luchas reivindicativas y autogestivas que ya existen en las ciudades del inmenso México.

Si esto es posible, me parece que se lograría garantizar que el movimiento #yosoy132 se vuelva más horizontal, autogestionario y sobre todo permanente, tal y como ocurre en las asambleas de barrios del 15-M de Madrid, Barcelona y otras ciudades y pueblos de España. Así habría más capacidad organizativa para enfrentar las importantísimas tareas que son necesarias impulsar en el mediano y largo plazo para lograr la transformación social.

Me parece que esto incluso sería lo más parecido a la formación de autonomías, que se rigen bajo el mandar obedeciendo y el caminar preguntando de los zapatistas, sólo que ahora esto estaría adaptado a las circunstancias específicas de las ciudades mexicanas y ya no sólo limitándose a su localización geográfica en zonas rurales bajo cosmovisiones indígenas (que desgraciadamente no están generalizadas en el conjunto de la población mestiza mexicana).



Lo más realista, dadas las condiciones concretas de la ciudad de México es que se tienda en el corto plazo inmediatamente post-electoral al desarrollo sólo de la opción a): la construcción de sindicatos nacionales de estudiantes. Esto es así porque si bien hay muchísima simpatía ciudadana por el movimiento #yosoy132, aún no se ha logrado integrar de manera masiva y activa a estos sectores no-estudiantiles para que formen parte de la organización, la toma de decisiones y de la movilización de ese movimiento que a todos los habitantes del mundo nos generan esperanzas e ilusiones. Hasta ahora la conciencia y motor del movimiento #yosoy132 siguen siendo los estudiantes...

Pero no por ello la posibilidad de llevar el movimiento a los barrios es algo que deba desecharse.

III. Sobre los objetivos del movimiento #yosoy132 en diversos plazos temporales
Me parece que los objetivos del movimiento en el corto, cortísimo plazo son claros:

a) evitar el regreso del PRI al gobierno federal que se puede dar mediante la victoria electoral de su candidato Enrique Peña Nieto, y

b) luchar contra los monopolios de los medios masivos de comunicación: Televisa y Tv Azteca

Estos dos objetivos deben mantenerse en las próximas semanas, sin importar las adversidades que se avecinan, sin importar que el PRI haga todas las acciones bárbaras y anacrónicas que crean necesarias para mantener su poder. ¡No hay que desistir compañeros! ¡No hay que caer en las provocaciones! ¡Los violentos y salvajes son ellos, no nosotros! ¡Nosotros somos civilizados y humanos, ellos son los PRImates!





Me parece que en el mediano y largo plazo se buscan cosas muy similares que en el 15-M, occupy wall street y el movimiento popular y democrático de Grecia (SYRIZA):

1) evitar más reformas neoliberales e incluso, echar atrás las que ya se han aplicado hasta ahora que han empobrecido a los pueblos del mundo,

2) reivindicar derechos ciudadanos mínimos que todo Estado debe garantizar (como el derecho a la salud, a la vivienda, al trabajo, a la educación, etc.), y

3) la construcción de estructuras organizativas ciudadanas, independientes del Estado y de los partidos políticos. (Negri le llama a esto “contra-poder”, Gramsci le llama “desarrollo de la sociedad civil”, los anarquistas le llaman a esto “autogestión” y “apoyo mutuo”).

Me parece que la discusión sobre temas concretos que ahora tienen lugar en las asambleas universitarias del #yosoy132 que se dan sobre economía, ciencia, política, democracia, etc. puede y sobre todo debe devenir en la formación de un pliego petitorio que sirva para lograr la realización de los puntos 1 y 2 arriba señalados: evitar más reformas y políticas económicas neoliberales que tienen consecuencias populares desastrozas. En el fondo estas luchas buscarían reformas sociales radicales (entendiendo por radical lo que ya ha dicho Marx en el siglo XIX y que recientemente la hermosa Camila Vallejo nos recordó en su estadía en México: radical es ir a la RAÍZ del problema). "Reformas radicales" son reformas de fondo pues, que marquen un antes y un después en el devenir histórico y sirvan para resolver de manera contundente problemas sociales específicos.



Creo que se puede complementar este trabajo de impulso de reformas con el desarrollo del punto 3: la construcción del contra-poder en la ciudad de México (esas estructuras ciudadanas independientes del gobierno mexicano tanto federal como local que busque atender las demandas sociales a las cuales el Estado capitalista y neoliberal ya ha dado la espalda).

Finalmente termino este escrito señalando cuatro puntos que nos pueden servir de orientación considerando más grande aún el largo plazo. Se trata de algo así como una nueva imagen de utopía social que ya se va construyendo en los hechos desde ahora, en el caminar cotidiano de la gente que lucha, por ejemplo, del 15-M:

  1. una sociedad transmoderna (que favorezca la pluralidad en vez de la homogeneidad, respete lo diverso, fomente el aprendizaje mutuo, anteponga el bienestar común en vez del “ego”, del “yo” del individualismo, en vez de "la razón" (como algo verdadero universal, absoluto y eterno) se habla de "razones" (contextuales, relativas a contextos concretos, abiertas a modificación, no dogmáticas)
  2. una sociedad post-colonialista (que rompa con toda forma de racismo, discriminación étnica y xenofóbia, así como de dominanción económica neo-colonial)
  3. una sociedad socialista autogestionada (que rompa con la explotación del hombre por el hombre, la cosificación y mercantilización de toda la humanidad y la naturaleza, donde lo único que importa es acumulación de dinero, el monopolio en la propiedad de los medios producción, para sustituir todo esto en favor de una economía solidaria, que gestiona los medios de producción con base en cooperativas y trabajo voluntario, y donde los intercambios de valores de uso no son mediados por el dinero de tipo capitalista, todo esto sin caer en los totalitarismos de la URSS y de la otrora Europa del Este)
  4. una sociedad eco-feminista (donde ya no haya machismo, patriarcado, y se pase a una sociedad de depredación ambiental a una civilización ecológicamente sustentable, lo cual supone la redistribución de la riqueza en vez de creer ingenuamente que el “crecimiento económico” será eterno y que además nos beneficiará a todos). El crecimiento económico no puede ser eterno en un mundo con recursos naturales finitos, además de que en la sociedad actual los beneficios del crecimiento económico tienden a concentrarse en unas cuantas manos de acaudalados empresarios y políticos. 


El debate está abierto y justo ahora es cuando se requiere de dar discusiones de fondo para dar sentido histórico al formidable movimiento que ahora se levanta como un gran titán en México, que marcha de la mano con otros grandes titanes que también se manifiestan en España, Grecia, Chile y muchos otros países del planeta. ¡La transformación global es posible!




Saludos solidarios
Josafat

sábado, 2 de junio de 2012

La dialéctica en el anarquismo epistemológico de Paul Feyerabend


El pensamiento filosófico del célebre, pero ahora algo olvidado, Paul Feyerabend, es muy rico y complejo. Este pensador de gran cultura y de grandes experiencias personales ha tratado de sintetizar su concepción de la ciencia bajo el “principio” (más bien “medicina”, como sugieren algunos de sus interpretes) del todo vale (“anything goes”), que no es otra cosa sino la expresión sintetizada de su anarquismo-dadaísmo epistemológico que se opone a toda forma de absolutismo y autoritarismo epistémico y a toda forma de dogma. 

                                                          

Es anarquismo epistemológico porque el autor propone abandonar el ideal de racionalidad positivista, que a su vez es heredera de la concepción cartesiana de la razón, basado en reglas que se creen “ciertas e infalibles”. Esta forma de enseñar la racionalidad científica, sin pasiones y sin emotividad, se enseña de manera estándar en el llamado "método científico". Para Feyerabend tal concepción fría, reduccionista e inútil de la racionalidad es indigna de un hombre libre.  

Sobre esto este autor hace una muy importante observación. A continuación cito sus palabras:
"Sin estándares de verdad y racionalidad universalmente obligatorios no podemos seguir hablando de error universal. Podemos hablar solamente de lo que parece o no parece apropiado cuando se considera desde un punto de vista particular y restringido; visiones diferentes, temperamentos y actitudes diferentes darán lugar a juicios y métodos de acercamiento diferentes. Semejante epistemología anarquista –pues en esto es en lo que se resuelve nuestra teoría del error- no sólo resulta preferible para mejorar el conocimiento o entender la historia. También para un hombre libre resulta más apropiado el uso de esta epistemología que el de sus rigurosas y “científicas” alternativas (Feyerabend, 1989: 12; las cursivas son mías)”.

Más adelante el autor dice en su obra clásica, "Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento", en tono irónico y burlón, que el único principio abstracto que puede ser defendido es el principio del todo vale, mismo que en todo caso sería el único principio de la “metodología anarquista”.




Es claro que Feyerabend lejos de hablarnos de un conjunto bien definido de “anti-métodos”, o de “anti-reglas” (estándares definidos en negativo) que hay que seguir al pie de la letra para garantizar el desarrollo “correcto” de la ciencia, más bien se preocupa por generar una actitud humanista y libre, que tome como eje central el cultivo de la individualidad en la formación intelectual e integral de las personas (de ahí su rechazo radical a las tendencias de hiperespecialización y estandarización de la ciencia que en la actualidad tienen como consecuencia la castración del pensamiento, mentes amputadas, cosificadas, y con ello, la deshumanización de las personas que son formadas en los cánones de la ciencia moderna hiperespecializada, al servicio del capital). Por eso mismo hasta llega a señalar que los científicos deberían aprender arte. La figura del científico ideal es para este autor Galileo Galilei, quien representaba muy bien el espíritu renacentista, de hacer de todo para tener una capacidad creativa inmensa. Además de que Galileo Galilei era para su época un rebelde.


En este sentido, tanto la “teoría del error” como la “contrainducción” (que consiste, particularmente en las ciencias naturales, en no tomar como válido siempre las "pruebas empíricas", que en sus estadísticas y equipos ya están sesgando el objeto de estudio, pues estas no garantizarán siempre y de manera concluyente que algo sea verdadero o falso, según se plantea desde tiempos de Pierre Duhem y más tarde con Hanson, problemas clásicos como "subdeterminación empírica de la teoría por la evidencia" y "carga teórica de la observación") son, para Feyerabend, simplemente recursos heurísticos que inspiran el movimiento del pensamiento de los científicos según sean las aplicaciones concretas de estos en los diversos y particulares episodios ocurridos en la historia de la ciencia. No se trata de meros "métodos" que consisten en seguir pasos bien definidos, reglas fijas o principios inflexibles (definido en negativo, es decir, como todo aquello que el científico no debe hacer) que todo pensador libre y humanista debe de seguir. Feyerabend simplemente describe cómo estos recursos han operado en la historia (tan compleja, rica y si se quiere hasta divertida en muchos episodios concretos) de la ciencia. Este autor no pretende mostrarnos estos recursos como “leyes” que operan siempre, en todo el desarrollo histórico de la ciencia. Así pues no hay algo así como "recetas" que garanticen el conocimiento pleno de la realidad, ni que nos garanticen que algo es verdadero y válido para siempre. 

En este sentido, Feyerabend, más que preocuparse por proponer una nueva “metodología” que hay que seguir al pie de a letra, este autor se centra en destacar los elementos heurísticos de la ciencia que están dentro y fuera de las academias y que forma pensamientos libres y humanos. De ahí su defensa del pluralismo que el filósofo liberal (y también socialista) del siglo XIX, John Stuart Mill, impulsó en su libro clásico “Sobre la libertad” (al cual Feyerabend da muchísima importancia, el otro autor sobre el que se apoya de manera central es Hegel, como veremos). 


La proliferación, la diversidad y la tolerancia (en clara analogía con John Stuart Mill) son fuentes de recursos heurísticos que pueden ser útiles para los científicos que no deben ser reprimidos ni censurados en lo más mínimo, de lo contrario se tendrá menos opciones de elección y de confrontación de ideas. De ahí que Feyerabend considere que mientras más pluralidad haya, más posibilidades se tiene de impulsar el avance de la ciencia mediante los contrastes de las diversas ideas, a menudo antagónicas entre si. Por eso en las escuelas deben enseñarse más de una sola visión estandarizada de la ciencia, misma que tiende a limitar la imaginación de los científicos, y con ello, el avance de la ciencia. Por el contrario, la formación debe ser radicalmente plural. He aquí el lugar importantísimo que ocupa la dialéctica en la filosofía de Feyerabend. De hecho este punto se tiende a olvidar cuando se discute sobre Feyerabend, pues de él a veces se hacen críticas sólo considerando de manera parcial su pluralismo (que si nos quedamos con la pura perspectiva de Mill sería muy limitado y si se quiere hasta reaccionario, de tal forma que en las academias puede ocurrir que la "pluralidad" devenga en indiferencia mutua, y con ello, en feudalización del saber). Veamos qué es lo que destaca el célebre, polémico y, sobre todo mal entendido filósofo austriaco al respecto.

Los autores que Feyerabend retoma para construir una imagen de la dialéctica que le permita conectar el “principio de proliferación” y el “pluralismo epistémico” con su noción particular de progreso científico (entendido como un proceso de enriquecimiento conceptual) son Georg Hegel (principalmente), Friedrich Engels, Vladimir Lenin y Mao Zedong. Todos ellos los retoma de manera crítica (destacando solamente los elementos “anarquístas” del pensamiento de estos intelectuales) para explicar de la mejor manera posible los tres principios (leyes) “universales” que Hegel formuló sobre la dialéctica, mismos que deberían estar presentes en el pensamiento de todos los científicos genuinos siempre abiertos a la crítica y a los cambios progresivos del conocimiento. Estos son, a saber:

a) La consideración de que todas las partes de un todo están ligadas entre sí, porque cada parte, a su vez, se contiene a sí mismo y contiene al todo. Es decir, cada parte contiene lo que es y lo que no es;

     

b) Todos los objetos finitos, en su devenir histórico, luchan por ser lo que no son. Este antagonismo mantiene en constante tensión a las diversas partes que constituyen la totalidad de la naturaleza, de tal forma que cuando el objeto se mueve más allá de los límites de lo que es, el objeto deja de ser lo que es y se transforma en lo que no es. Es “negado” y en este sentido se genera un movimiento (en el sentido Aristotélico del término, no en su sentido Newtoniano) tanto en la naturaleza como en el pensamiento humano;

  


c) La negación, tanto en términos conceptuales como de hecho de un contenido tiene como resultado un contenido “especial” que se expresa en un nuevo concepto “más elevado”, “más rico”que el concepto que lo precedió porque ha sido enriquecido por su negación siendo la unidad del concepto original y de su oposición. Estamos en lo que se suele conocer como “afirmación de la negación”, o simplemente como “síntesis”, culminación temporal del enfrentamiento entre la “afirmación” (tesis) y la “negación” (antítesis), pero que contiene a ambos y que a su vez los niega para convertirse a su vez en el nuevo punto de partida del movimiento dialéctico de la naturaleza.


Estos tres principios de la dialéctica son retomados por Feyerabend para mostrar la importancia de la interacción entre las ideas (incluso antagónicas) y así mostrar lo importante que es el cambio en los conceptos científicos (los cuales son, todos ellos, finitos igual que el hombre). En este sentido, para Feyerabend el estancamiento conceptual de la ciencia (y de cualquier tradición de pensamiento, que de hecho suele considerarse ORTODOXA) lejos de representar un éxito, representa un fracaso simplemente porque no es dialéctico (tal y como ocurre en la actualidad con el pensamiento económico ortodoxo que se enseña de manera dominante y privilegiada en muchas partes del mundo y ahora es incapaz de dar respuestas prácticas viables a la tremenda crisis económica mundial actual). 


En este sentido encuentro en Feyerabend una posición claramente progresista en lo que respecta a la ciencia (promueve constantemente su transformación), reconociendo incluso la posibilidad de la existencia de un progreso acumulativo, pero como en Hegel, no lineal ni fatalmente determinado. Él diría que el diálogo entre las posiciones diversas debería ser franco, abierto y fluido, y en este sentido me parece que él criticaría a aquellas posiciones que privilegian sus prejuicios en el diálogo y confrontación con lo diverso (lo extraño, lo otro) para mantener sus posiciones conservadoras (como es el caso del filósofo hermenéutico Gadamer, a quien se le ha criticado las consecuencias conservadoras de su pensamiento, pese a que esa no sea la voluntad de este autor).


En este sentido, el pensamiento epistémico de Feyerabend (de consecuencias claramente subversivas, pues tiende a fomentar una actitud crítica muy radicalizada, casi escéptica, naturalmente antagónica con todo conservadurismo y status quo existente, QUE TIENE COMO CONSECUENCIA LÓGICA LA TESIS QUE YO PLANTEO DE QUE TODA ORTODOXIA ES ANACRÓNICA Y DOGMÁTICA) no puede entenderse sin considerar sus bases ontológicas claramente dialécticas, mismas que lo hacen respaldar de una manera aún más sólida (bajo las premisas más universales que puede haber) su pluralismo epistémico. En este sentido, la no censura de ideas también cumple un papel en el devenir de las ideas correctas al señalar, siguiendo a Mao Zedong, que las ideas correctas luchan contra las ideas incorrectas por imponerse en la mente de las personas. Este proceso permite que las ideas correctas se impongan con más fuerza y vivacidad sobre aquellas ideas que son consideradas por algunos como “incorrectas”. No obstante ello, quienes defienden estas ideas también están en su derecho de negarse a aceptar las ideas “correctas” y seguir trabajando sobre aquellas ideas consideradas como “incorrectas” para transformarlas y seguir tomando partido en la discusión epistémica (a menudo antagónica) sobre cómo es realmente el mundo. En este sentido, el pluralismo y la proliferación nos benefician a todos, pero claro, siempre y cuando no se tengan actitudes conservadoras y dogmáticas de oponerse a las críticas sin dar argumentos y el no estar dispuesto a transformar las propias ideas que se sustentan. 

Citemos in extenso al propio Feyerabend para finalmente cerrar este breve escrito sobre la importancia de la dialéctica en este autor:

“Resumiendo: El conocimiento es parte de la naturaleza y está sujeto a sus leyes generales. Las leyes de la dialéctica se aplican al movimiento de los objetos y los conceptos, así como al movimiento de unidades más elevadas que incluyan objetos y conceptos. De acuerdo con estas leyes generales, cada objeto participa de todo otro objeto e intenta transformarse en su negación. Este proceso no puede ser entendido atendiendo a aquellos elementos de nuestra subjetividad que están todavía en un relativo aislamiento y cuyas contradicciones internas no se han revelado aún (la mayor parte de los conceptos habituales de la ciencia, las matemáticas, y especialmente las rígidas categorías utilizadas por nuestros modernos axiomáticos son de esta índole). Para entender el proceso de negación debemos atener a aquellos otros elementos que son susceptibles de cambio, para transformarse en sus opuestos, y que pueden, por eso mismo, dar lugar a conocimiento y verdad, “la identidad de cosa y concepto”. La identidad misma no puede lograrse mecánicamente, es decir, aprehendiendo algunos aspectos de la realidad y jugueteando con los restantes aspectos, o teorías, hasta que se logre el acuerdo (…) Mejor será proceder dialécticamente, esto es, por una interacción de concepto y hecho (observación, experimento, enunciado básico, etc.) que afecte a ambos elementos [¡praxis!]. La lección para la epistemología es esta: No trabajar con conceptos estables. No eliminar la contrainducción. No dejarse seducir pensando que por fin hemos encontrado la descripción correcta de “los hechos”, cuando todo lo que ha ocurrido es que algunas categorías nuevas han sido adoptadas a algunas formas viejas de pensamiento, las cuales son tan familiares que tomamos sus contornos por los contornos del mundo mismo (Feyerabend, 1989: 35-36; las cursivas son mías)”

Debe decirse, finalmente, que Feyerabend no postula y promueve el relativismo epistémico en sentido estricto (que sostiene que cualquier teoría y cualquier enunciado sobre el mundo es válido), precisamente porque sus bases dialécticas de pensamiento lo llevan a asumir como tarea principal de todo intelectual lograr la identidad entre cosa y concepto, de tal forma que el conocimiento debe ser definido, siguiendo a Lenin, como


“la eterna e infinita aproximación de pensamiento y objeto. El reflejo de la naturaleza en el pensamiento humano no está “muerto” no es “abstracto” no carece de movimiento, ni de contradicciones, sino que ha de concebirse como un proceso en eterno movimiento que da lugar a contradicciones y se desprende de ellas” (Lenin, citado en Feyerabend, 1989: 164; subrayados en el original).



Es por ello que la "contrainducción" no es una regla, sino simplemente un recurso más de los tantos que hay y de los cuales el científico genuino puede emplear en sus prácticas científicas para conocer mejor el mundo y transformarlo.

Bibliografía:

Feyerabend Paul (1989), Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, ED. Ariel, Barcelona, España






Saludos solidarios
Josafat Hernández

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Qué fue de los zapatistas?



Muchas personas en Europa se han preguntado sobre los zapatistas. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Acaso siguen luchando contra el sistema? Ante esto, la respuesta es clara: los zapatistas siguen luchando. Sin embargo es muy importante reconocer el hecho de que su presencia mediática se ha visto disminuída. ¿Por qué razón? Tres aspectos parecen explicar esta situación:

a) Los zapastistas, después de haber sufrido la traición de toda la clase política mexicana en 2001 que votó en el congreso de la unión en contra de los acuerdos de San Andrés de 1997, decidieron entrar en un proceso de “silencio”, rompiendo todo diálogo con el gobierno de México y con todos los partidos políticos electorales. Desde entonces se han negado a responder a las demagogias y provocaciones del gobierno. Decidieron llevar a cabo los acuerdos de San Andres por la vía de los hechos (donde el punto central era la autonomía de los pueblos indios). Para ello levantaron desde 2003 los “caracoles” y las “juntas del buen gobierno” que hoy día se mantienen. Desde entonces estas acciones han sido poco cubiertas por los medios masívos de comunicación.

                                                  

             
  b) Después de los resultados de las elecciones presidenciales del 2006, donde los zapatistas levantaron la otra campaña que buscó unir las luchas anticapitalistas de todo México, La Jornada, principal medio de información de la izquierda mexicana (cuya editorial está ligada al PRD, el equivalente mexicano de lo que en España es “Izquierda Unida”), decidió no publicar durante un tiempo comunicados y cartas del Subcomandante Marcos, pues en ellos se atacaba duramente a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato de la izquierda electoral de México. Los zapatistas sostenían que AMLO en el fondo, no es de izquierda porque no es anticapitalista, y que el PRD es, en el fondo, lo mismo que el PRI y el PAN. Esto ha traído como consecuencia la formación de un cierto tipo de cerco mediático contra los zapatistas, a quienes se les acusa de sectarios y puritanos.

c) Lo anterior tuvo como consecuencia que disminuyera el apoyo popular que había hacia el zapatismo en las ciudades de México, porque mucha gente que era simpatizante de AMLO, y que también simpatizaba con los zapatistas, vio en el discurso de la otra campaña un sectarismo que además de dividir a la izquierda beneficiaba a la derecha más reaccionaria del país, que incluso está ligada a las cúpulas de la Iglesia Católica. Mucha gente partidaria de AMLO culpó a los zapatistas de la derrota electoral de 2006 porque, según ellos, los zapatistas fomentaron el abstencionismo y el voto nulo. Esto es más delicado aún si consideramos que la diferencia entre Felipe Calderón (actual presidente de México) y AMLO fue de apenas 0.56%. Apesar de que se presume de fraude electoral, se cree que el discurso antielectoral de los zapatistas también influyó en esta diferencia de votos entre la derecha y la izquierda electoral.


  No obstante el menor apoyo urbano hacia los zapatistas (por su actitud anti-electoral y su menor presencia mediática), estos siguen trabajando en sus municipios autónomos. Los defienden de los ataques de las organizaciones paramilitares, financiados ahora por el gobernador de Chiapas, Juan Sabines (miembro del PRD). Estos queman casas, destruyen cosechas, incluso secuestran y asesinan a militantes zapatistas y simpatizantes. Se trata de una “guerra de baja intensidad” que cada vez sube su intensidad. Incluso estas organizaciones llevan nombres como “Paz y Justicia” para generar confusión entre el pueblo. Esta estrategia antizapatista del gobierno se articula con “políticas de ataque a la pobreza”, donde el gobierno de Chiapas da dinero a los indígenas en situación de extrema pobreza para que estos ya no apoyen a los zapatistas.

No obstante esto, los municipios autónomos zapatistas siguen resistiendo y su experiencia ha servido de inspiración a otras luchas autonomistas de otros indígenas, como los purepechas del pueblo de Chéran, situado en el Estado de Michoacán. Desde abril de 2011, los habitantes de este pueblo (son cerca de 15 mil en total) han levantado una policía comunitaria para defenderse de las agresiones del narcotráfico y de los talabosques que devastaron la sierra purepecha. Ahora los habitantes de Chéran están formando estructuras de autogobierno, siguiendo el ejemplo de los zapatistas.



Puedes consultar la versión impresa de este artículo (publicado en "La zocatana", revista de Izquierda Unida de Yecla) aquí: http://iuverdesyecla.blogspot.com.es/2012/05/la-zocata-sale-de-nuevo-la-calle.html 

martes, 22 de mayo de 2012

Las elecciones presidenciales en México del 2012. Una visión desde un indignado mexicano del 15-M


Pronto serán las elecciones presidenciales en México. Así que desde Madrid me gustaría compartirles algunas reflexiones sobre esto:


a) Soy parte del 15-M desde que en México levantamos junto con muchos otros compañeros la asamblea ciudadana, independiente de partidos políticos, llamada “México toma la calle - Democracia real Ya”, inpirados por toda la oleada de movilizaciones mundiales que se iniciaron en la llamada “primavera árabe”, las enormes acampadas del 15-M, occupy wall street, las movilizaciones multitudinarias de Grecia y las protestas de los estudiantes chilenos por una educación pública. Actualmente sigo de cerca los acontecimientos del 15-M en Madrid a un año de su inesperado inicio. En particular, estoy cerca de compañeros que son parte de la asamblea popular de Carabanchel y del espacio sociocultural libre y autogestionado “el EKO”. Así que de entrada mis formas de ver las actuales condiciones concretas que hay en México y en el mundo tienden a estar impregnadas de un aire profundamente post-soviético (es decir, rompo con toda forma de marxismo ortodoxo que tuvo su auge y decandencia en el pasado siglo). Asumo que las viejas ideologías vanguardistas se derrumbaron junto con la caída estrepitosa y dramática del muro de Berlín y todos los socialismos de Estado que había en el este europeo (que en muchos lugares devino en cruentas y salvajes guerras civiles, como Bosnia-Herzegovina).

Considero que desde el 1 de enero de 1994 inició en el sureste mexicano un nuevo ciclo mundial de luchas emancipatorias que actualmente se mantiene, y que de manera central rompieron con una serie de prácticas que había en la vieja izquierda tradicional que estaba ya llegando al final de su historia. Desde entonces la nueva forma de impulsar una auténtica revolución anticapitalista pasa, sobre todo, por el plano cultural, es decir, cambios en las formas de vida, y para ello se requiere de los siguientes puntos: desarrollo de la economía solidaria y la autogestión, cambios en las formas de vida (que pasan por erradicar todos los elementos de consumismo, machismo y racismo que nos corroen), así como la defensa de los derechos civiles mínimos, tales como tener derecho a trabajar, derecho a una vivienda digna, derecho a la educación, derecho a la alimentación y derecho a la salud (entre otros tantos derechos). La crísis ecológica, la crísis alimentaria, la crísis económica y la crísis energética no hacen sino mostrar de manera clara y contundente que ya no habrá futuro en este sistema social sustentado en la explotación del trabajo asalariado, la propiedad privada de los medios de producción, el patriarcado y el colonialismo (con sus consecuencias racistas y xenófobas).






b) Si bien el 15-M es la expresión de esta nueva forma de hacer política post-soviética (una especie de “antipolítica” o “post-política” entendida como el desarrollo de lo que Gramsci llamó la “sociedad civil”, que está en franca oposición a la “sociedad política” -o sea, la burocracia y el Estado-, y que por medio de organizaciones no vinculadas al Estado se disputa la hegemonía por las bases sociales del sistema), también es expresión de resistencia al desmantelamiento del Estado de bienestar que el neoliberalismo con toda su barbarie ha ido imponiéndo a lo largo de décadas por todo el mundo. Por eso también se defienden derechos mínimos que el Estado debe de garantizar a todos los ciudadanos.

En este sentido, se defienden al interior del 15-M dos vías de acción que en apariencia son “antagónicas”, pero que en realidad no lo son: una “post-política”, autogestionaria y de apoyo mutuo, y otra de “defensa de derechos” que todo estado debe garantizar mientras exista. Ambas vías de acción no son excluyentes. Por el contrario, son complementarios, siempre y cuando asumamos que estamos en un momento histórico de transición epocal, que pasa por el agotamiento y decadencia ya irreversible de la modernidad capitalista. La meta debería ser el tránsito a una sociedad “de decrecimiento”, una sociedad “transmoderna” y “postcolonialista”, ya sin Estado y sin gobiernos que “representen” al pueblo, y esto requiere de asumir que esta nueva sociedad sólo podrá construirse con el trabajo diario y arduo de todas las personas en todos los momentos y en todos los rincones del planeta. Esa es la auténtica “democracia real”: una sociedad donde todos participemos, construyamos pensamiento colectivo y donde la diversidad sirva para fomentar el aprendizaje mutuo. La “sociedad del decrecimiento” requerirá de profundos cambios en las formas de vida de las personas, pues los ritmos frenéticos de las formas de vida capitalistas (como el enfermizo consumismo) tenderán cada vez más a volverse insustentables desde un punto de vista material (esencialmente debido a la devastación ambiental y del deterioro de los cuerpos humanos cada vez más contaminadas por tanta porquería que nos dan de comer los empresarios). Así que “el buen vivir” (de inspiración indígena boliviana) tenderá a ser una necesidad para sobrevivir dignamente en este mundo devastado por El capital. El “buen vivir” generalizado no se decretará ni llegará por sí misma, sino que se trata de una larga y ardua construcción que actualmente ya se está desarrollando, pero que no garantiza su plena realización. Por eso la historia no está fatalmente determinada. Esta requiere de las grandes pasiones humanas que se expresen en una cosa que tanto enfatizó el Ché Guevara en su momento: la voluntad. La volundad de decir ¡Basta! De Indignarse y de actuar en consecuencia con la ética y la justicia. De estar dispuesto a generar una revolución a nivel personal acompañando los principales procesos de transformación social.






c) En este contexto de movilización mundial, de formación de nuevas visiones sobre la totalidad social (que día a día se discuten en las centenas de asambleas del 15-M), veo que las presentes elecciones presidenciales en México tienen una importancia global muy estratégica: Si gana AMLO puede representar un avance claramente anti-neoliberal muy grande. Si bien la tibiesa de AMLO tiene severas limitaciones, en particular, la falta de crítica anticapitalista (aunque puede entenderse este vacío dadas las enormes condiciones conservadoras que se imponen en el sentido común de la mayor parte de los mexicanos por medio de los putos monopolios informativos -Tv Azteca y Televisa-, de tal forma que bien se puede justificar tal tibiesa como una estrategia de acercamiento a la mayoría de las personas de México, pues un discurso “radical” es tachado por los monopolios (des)informativos de “violento” de “terrorista”, y demás tonterías), lo que importa más no es tanto la figura caudillesca del político tabasqueño, sino todo el bloque histórico de poder popular que se puede generar a partir de él y de la pasada manifestación anti-Peña Nieto que llenó las calles de México-Tenochtitlán de indignados anti-priístas y anti-neoliberales. Las consecuencias internacionales de la victoria de AMLO serían muy grandes. Al menos en Iberoamérica esto traería como consecuencia un avance hacia el aislamiento político para el gobierno neoliberal del derechista Partido Popular de España, encabezado por Mariano Rajoy, y con ello, los últimos bationes neoliberales de Iberoamérica (España, México y Colombia) se irían desquebrajando. Así ya no tendríamos a un “representante” de los mexicanos, como es el caso de Felipe Calderón, que se somete a los intereses de la empresa transnacional española Repsol, quien secundó las campañas de protesta realizadas por Rajoy ante la estatización que de esta empresa hizo el gobierno de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Rajoy, mientras en el cono sur defiende los intereses de los acaudalados empresarios españoles, en su propia tierra permite que los banqueros (quienes realmente si vivieron por encima de sus posibilidades, y no así para el caso de las familias de los trabajadores y los pequeños empresarios) despojen de sus casas a miles y miles de familias. Y esto ocurre tanto para el caso de personas nativas como extranjeras, pero que al fin y al cabo son la misma clase obrera. Si pierde AMLO (y con ello regresa el PRI a los pinos por medio del represor y asesino Enrique Peña Nieto) el neoliberalismo más recalcitrante seguirá teniendo fuerza a nivel mundial...



Si gana el PRI las elecciones presidenciales, es probable que se desate en México una nueva oleada de cruenta y salvaje represión hacia los movimientos sociales (como los indignantes casos de Atenco y Oaxaca en 2006, y en este año, los estudiantes de Michoacán, todos y cada uno de estos actos son responsabilidad directa de gobiernos priístas), así como de reformas privatizadoras que siempre van en perjuicio de la mayor parte de la población (de ese 99% del que tanto nos hablan el 15-M y Occupy Wall Street). Si México logra por primera vez en su historia reciente (los últimos treinta años) evitar que el gobierno federal sea un presidente alineado al neoliberalismo (y al capital financiero internacional) se logrará ir debilitando el bloque histórico internacional que constituye el neoliberalismo y toda esa élite que domina y explota a las mayorías (ese 1% que, una vez más, denuncian el 15-M y Occupy wall street en clara alución a la enorme concentración y centralización del capital que tiene lugar a nivel planetario y del que ya nos ha advertido Karl Marx hace más de 150 años).

d) Votar por AMLO, que tan sólo es la punta del iceberg de todo un bloque histórico anti-neoliberal que se está formando, y que aún carece de unidad ideológica, de homogeneidad, y que en muchos sentidos mantiene profundísimas tensiones y antagonísmos que a primera vista parecen irreconciliables, significa esencialmente votar en contra del neoliberalismo, y sobre todo, en contra del regreso del PRI-gobierno, de esa “dictablanda” (o la “dictadura perfecta” -como también se le ha llamado-) que gobernó México durante 70 años. Esa lamentable proeza que casi ningún otro partido político del planeta la ha logrado realizar. ¡Pero es que la lucha contra el PRI también pasa por la lucha contra el corporativismo! ¡Ese es el secreto de tantas décadas de dominio priísta! ¡Hay que desmantelar a los sindicatos charros, tales como la CTM, la confederación nacional campesina y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación! Pero es que lo central del priísmo se ha mantenido apesar de la “alternancia” iniciada en el 2000.

Votar por AMLO no significa creer ciegamente en él. Votar por AMLO puede ser sólo una estrategia que no legitima el actual sistema político partidista mexicano que está podrido hasta la médula y que requiere de una transformación radical. Votar por AMLO es sólo una estrategia que servirá para evitar que lo más podrido de las élites mexicanas, que tanto terror y represión generaron con sus gobiernos sobre el pueblo durante siete décadas (como la masacre estudiantil de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968 y toda la guerra sucia de los años setenta que jamás olvidaremos) regresen al poder ejecutivo para seguir actuando impunemente.




e) Se puede votar por AMLO, pero al mismo tiempo desconfiar de él, y sobre todo de muchos de los dirigentes del PRD, que no son sino una pandilla de sinverguenzas oportunistas que ven en el poder político sólo un botín. Que se dicen de “izquieda” y cobran con la mano derecha millones de pesos para darse una vida de millonarios, de aristócratas, que los aleja totalmente de las formas de vida de “la gente común y corriente” (como los de arriba nos llaman) que lucha día a día por su sustento. Los que se dicen de izquierdas, y viven y actúan como gente de derecha, viviendo en la opulencia, no son más que putos farzantes, hipócritas que no deben gobernar y que no debemos apoyar. Los verdaderos gobernadores de izquierda practican la austeridad como señal de solidaridad con los oprimidos y explotados, tal y como es el caso del alcalde de Marinaleda (un pueblo andaluz del sur de España), Juan Manuel Gordillo, quien no cobra un sólo céntimo por hacer sus funciones públicas y que siempre consulta a su pueblo cada decisión que se toma. Él vive de su profesión: ser maestro de escuelas públicas. Al mismo tiempo de que día con día está presente en las luchas de su gente, hombro con hombro, codo con codo, por la construcción de un mundo más justo para todos.

Hay que desconfiar de esos perredistas que, por ejemplo, en Chiapas, por medio del gobernador Joaquín Sabines (miembro del PRD), cobija y financia organizaciones paramilitares (de orígen priístas) que atacan a las comunidades zapatistas. Estos paramilitares queman sembradíos, destruyen casas y matan gente inocente. ¡Y el gobierno de Sabines no hace algo para detenerlos! ¡Ese tipo de perredistas hipócritas hay que denunciarlos, independientemente de si votamos por AMLO o no en estas elecciones!

f) Finalmente, cualquiera que sea el desenlace de las próximas elecciones presidenciales, los de abajo, ese “99%”, esa gran multitud pisoteada por las oligarquías, votemos o no votemos, debemos seguir organizándonos de manera independiente a los partidos políticos, rompiendo con las viejas y anacrónicas prácticas de la vieja izquierda (como el profundo verticalismo y caudillismo que está detrás de organizaciones civiles como MORENA) y construir muchos contrapoderes, muchas autonomías, como ahora ocurre con los dignos campesinos purepechas de Cherán, en las comunidades zapatistas de Chiapas, o incluso como ocurre con las decenas y decenas de asambleas populares de barrios que ahora tienen lugar en Madrid, Barcelona y en gran parte de España. Gane AMLO o Peña Nieto, la lucha, la movilización tendrá que seguir, pues la lucha contra el sistema capitalista es una lucha que dura toda una vida. En esto el subcomandante Marcos tiene mucha razón cuando dijo alguna vez que “La lucha es como un círculo... puede iniciar en cualquier punto, pero nunca acaba”.



La posible victoria de AMLO sería apenas el comienzo de toda una larga lucha histórica en contra de los poderes fácticos que controlan la información (como esos putos monopólios mediáticos, Tv Azteca y Televisa), en contra de la irracional y bárbara guerra contra el Narco que se generó por la torpeza del gobierno de Felipe Calderon y su necedad por no legalizar la marihuana bajo un plan nacional integral. La construcción de represas como El zapotillo en Jalisco que generará un desástre ecológico, la destrucción de Wirikuta (el centro ceremonial milenario de los huicholes, que se entregará a empresas mineras transnacionales, de orígen canadiense), la violanción de los derechos humanos de migrantes centroamericanos que pasan por nuestro territorio para llegar a Estados Unidos, en busca de un futuro mejor, la privatización del agua, el machismo, el racismo, y muchas otras deplorables situaciones que en la actualidad existen en México y lastiman a muchas muchas personas.

Termino el presente escrito con la siguiente frase de Gramsci para motivar no sólo la reflexión, sino sobre todo la acción: “Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmúevanse, porque necesitaremos de todo vuestro entuciasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza”. ¡Mucha fuerza México!





Saludos solidarios
Josafat Hernández

lunes, 2 de abril de 2012

Notas sobre el realismo científico en la economía

Hola compañeros. Les comparto unas breves reflexiones sobre filosofía de la ciencia y economía. Ojalá puedan comentar. Estoy abierto a comentarios, especialmente a comentarios críticos. Mis posiciones filosóficas no son definitivas, estoy aprendiendo (y espero estar así siempre), pues no creo en dogmas ni en nada de eso... Espero haber argumentado bien las ideas que aquí sustento. Toda crítica bien argumentada será bien recibida.

El tema del realismo científico ha sido un tema que se ha discutido mucho en la filosofía de la ciencia. Ha sido objeto de muchas críticas, sin embargo, me parece, ninguna de ellas ha logrado socavar los fundamentos del realismo. A veces me da la impresión que la crítica hacia la ciencia y el realismo científico es una simple moda intelectual, si se quiere, hasta pequeño burguesa, que ha tratado de negar dos ideas específicas que son centrales para el realismo científico: a) realismo ontológico: que sostiene que existe una realidad independientemente de nuestra conciencia y; b) realismo epistemológico: que esta realidad es cognosible, que se puede conocer, y que un camino, de los tantos que hay, es la ciencia (la ciencia moderna pa´los cuates =P).

Estas dos tesis no se han logrado socavar, a pesar de que se escribió mucho sobre:

a) "carga teórica de la observación" (Hanson, quien planteó esta tesis, no comete la falacia epistémica que consiste en negar la existencia del ser simplemente porque no se conoce, cosa que Thomas Kuhn, un buen historiador pero un mal filósofo si hizo, pues al decir que el mundo ontológicamente cambia cuando cambia el "paradigma" de la ciencia es confundir epistemología con ontología, lo cual es totalmente incorrecto);

b) "social-constructivismo" (que el mismísimo Bruno Latour, una de las principales figuras del relativismo posmoderno, abandonó en favor de una nueva teoría, la teoría de las redes-actantes, donde las "cosas" existen como sujetos independientemente de los sujetos que hacen ciencia, de tal forma que Latour termina cediendo, en este punto, al realismo, pues las teorías exitosas son "acuerdos" entre sujetos científicos y sujetos-cosas, o sea, hay correspondencia entre teorías y hechos, por tanto, hay realismo científico) y;

c) "subdeterminación empírica de las teorías por la evidencia" (desde Larry Laudan, la tesis de la subdeterminación se fue abandonando poco a poco, porque él demostró que no es verdad que haya teorías rivales que den cuenta de un mismo fenómeno de manera igualmente satisfactoria -como sostiene la tesis de la subdeterminación planteada por Quine, y no por Duhem, que matiza muy bien su postura, de tal forma que se acerca mucho al empirismo-lógico del sociólogo marxista Otto Neurath-, ya que siempre, los nuevos experimentos y la nueva evidencia favorece una teoría en vez de otra, de tal manera que no hay casos históricos interesantes y reales de "subdeterminación" en la ciencia, menos aún, en la economía).

No obstante lo anterior, aún persiste una tendencia profundamente anti-realista en muchos sectores académicos, apesar de que no hay argumentos concluyentes (y según yo, tampoco defendibles) que demuestren que el realismo científico es falso, o incluso, inútil... Es más, los principales científicos de la actualidad, como Stephen Hawking, sostienen que la filosofía ha muerto porque cada vez se aleja más de la ciencia, de tal forma que ahora la ciencia es la que se preocupa de las grandes preguntas "filosóficas" que la humanidad se había hecho: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?, entre otras. De hecho los estudiosos del universo (como el mismo Hawking), suponen que las estrellas, las galaxias, los planetas y los agujeros negros, existen independientemente de nosotros, de nuestra conciencia, y que se pueden estudiar con telescopios, computaduras, y demás equipo tecnológico... Es clarísimo aquí que el realismo sigue siendo vigente y sobre todo útil, pues ha contribuido al avance de la ciencia. Es más, los científicos actúan como si existiece, de facto, una realidad que hay independientemente de los conceptos, teorías e instrumentos que tienen a su disposición y que es posible conocerla!!! Esto significa que el tema del realismo científico es, en realidad, un asunto de la forma en cómo está constituido el ethos de la ciencia, o sea, la cultura, elhabitus (para usar el concepto del sociólogo frances, Pierre Bourdieu) de las prácticas científicas. Esto significa que el realismo científico sería, pues, parte constitutiva del modo de ser, del sistema cultural de los científicos!!! Sistema cultural que, como todo, tiene sus compromisos ontológicos, como es la idea metafísica de aproximación dialéctica eterna entre pensamiento y hechos, como plantea Hegel y sus seguidores materialistas...

Quizá los antirrealistas y los intelectuales posmodernos anti-ciencia son más dogmáticos y reduccionistas de lo que creen, pues ellos hablan de cómo les gustaría que fuera la ciencia, mas no la describen tal como esta es... La ciencia, me parece, es impensable sin "realismo científico" (pues esta es parte inherente a los sistemas culturales de los científicos que hacen posibles sus prácticas científicas). Los científicos descubren relaciones de causa-efecto que existen en la realidad, en la naturaleza, que existe independientemente de nosotros, y que se pueden modificar con tecnología, ya sea para bien o para mal de la humanidad y del medio ambiente. Reitero, el realismo científico es parte del sistema cultural de las prácticas científicas y por ello es que tal realismo es tan útil...

Me centraré ahora a tratar el tema del realismo científico en economía (donde practicamente los antirrealistas son inexistentes, y que bueno que así sea). En economía es clarísimo el asunto del realismo. Por ejemplo, mientras miles de jóvenes, como los llamados "regetoneros" se van a drogar, a bailar reaggeton y a rendir culto religioso a su ídolo (san judas tadeo, el santo al que le rezan los "rateros", porque él es el santo de las causas imposibles), especialmente cada día 28 de cada mes, la macroeconomía gringa se tambalea, la macroeconomía china sigue creciendo a tasas enormes y en México, la economía sigue ESTANCADA (o para ser más académicamente correcto: la economía en México sigue estando JODIDA)... 

Es tan obvio el asunto de que existe una socioeconomía a la que estamos todos ATADOS, queexiste independientemente de nuestros marcos teóricos, de nuestros conceptos, de nuestras formas de pensar, de nuestras pasiones, de nuestros deseos, de nuestros gustos estéticos y nuestros caprichos... Es claro, pues, que los "ninis" (término profundamente descriminador con que el poder fáctico refiere a más de siete millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, por falta de oportunidades y porque el gobierno irresponsable prefiere invertir más varo en balas que en libros), aunque no vayan a la escuela, los ninis existen, VIVEN, en un país que está en un contexto dramático, del mismo modo que los reggetoneros, que por más que destruyan sus neuronas y su vida con sus drogas y demás prácticas, también viven atados a la economía en la que estamos todos nosotros. Acontinuación enumero algunos de las principales características de la economía mexicana actual:

a) Enorme desigualdad social (el mismísmo banco mundial reconoce que el 10% de los mexicanos más ricos de nuestro país concentran el 40% del ingreso nacional!!! mientras el 10% más pobre, el sector social más jodido, concentra sólo el 1.2% del ingreso nacional!!!);

b) Estancamiento económico (2% de crecimiento promedio anual del PIB en casi treinta años!!!, China en cambio, ha crecido al 9%);

c) Gran desempleo (los millones y millones de mexicanos que han cruzado ilegalmente el rio bravo no van a turistear, ni van a "darse un roll", sino que, por el contrario, van en busca de trabajos dignos que aquí no encuentran, los ambulantes venden sus productos en la calle no por "amor al arte", porque les guste asoliarse y saludar a la banda, sino porque necesitan alimentar a sus familias, y muchos muchos sicarios que son contratados por los narcos se exponen a la muerte, no por mera diversión y adrenalina, sino porque en sus pueblos no hay chamba y en casa hay una familia que alimentar...);

d) Gran pobreza (40 millones de mexicanos viven con menos de un dólar diario!!! otra vez, según el mismísimo Banco Mundial, otras fuentes, como Julio Boltvinik estiman que hay cerca de 80 millones de mexicanos pobres!!!) y;

e) de enorme dependencia comercial hacia la economía gringa (más del 90% de las exportaciones mexicanas se mandan para ese mercado que está por contraerse, esto por la segunda etapa de la crísis mundial iniciada en 2008, que ahora volverá a contraer el crecimiento del producto macroeconómico!!!).

Todo esto EXISTE INDEPENDIENTEMENTE DE NUESTRAS CONCIENCIAS!!! Es por eso que en ciencias sociales, el realismo ontológico y epistemológico es NECESARIO para hacer avanzar nuestro conocimiento sobre la sociedad. Es por eso que el realismo es ÉTICAMENTE CORRECTO, pues DECIR LA VERDAD, en este caso, DECIR QUE NUESTRA ECONOMÍA ESTÁ JODIDA, ES CORRECTO, ES MORAL, ES REVOLUCIONARIO, del mismo modo que combatir las mentiras, los engaños, los mitos y manipulaciones del gobierno y los poderes fácticos (principalmente de las grandes cúpulas empresariales) es correcto, moral y revolucionario... 

Decir, por el contrario, que la realidad (en este caso, la socioeconomía) depende de nuestros conceptos, es en el mejor de los casos, profundamente INGENUO, y en el peor, es profundamente PERVERSO (pues la ignorancia siempre favorece a los poderosos)... ¿Acaso los ninis no viven en el panorama lúgubre que he señalado simplemente porque sus conceptos no son marxistas, keynesianos o anarquistas? ¿Acaso en el mundo en el que viven los ninis, es decir, México, que se encuentra en nuestro planeta llamado "Tierra", no existe la crisis económica mundial, que los banqueros avariciosos ocasionaron con sus especulaciones frenéticas y que ahora tratan hacer pagar, de manera injusta, a los pueblos trabajadores del mundo? ¿Acaso en el mundo en el que viven los ninis (que en realidad es el mismo mundo que el de los físicos, los matemáticos y los filósofos de todas tendencias y sabores) no existen los actuales movimientos sociales mundiales que en Egipto y Túnez derrocaron dictadores, que en España, Grecia e Inglaterra desafían al poder del capital financiero y que en Chile los "auténticos estudiantes" defienden, como hace 11 años lo hicieron los estudiantes dignos y rebeldes de la UNAM en México en la larga huelga estudiantil de 1999-2000, el carácter público y gratuito de la universidad? ¿Acaso no todos los habitantes de este planeta vivimos en un mismo mundo, que todos compartimos, y que desgraciadamente es finito?

Decir que vivimos en diferentes "mundos", como suelen decir los pensadores posmodernos conservadores, nos aleja, nos atomiza... nos divide a todos los inconformes, victimas de la violencia del sistema... y eso es justo lo que quieren los poderosos, las grandes élites oligárquicas que ejercen la violencia física y simbólica contra nosotros todo el tiempo (hay violencia económica, corporal, sexual, etc.)... Ellos nos quieren confundir con frases como "cada cabeza es un mundo". Esta frase es metafóricamente interesante, pero literalmente falsa... . En realidad sólo hay un mundo físico, material que todos compartimos, este planeta llamado Tierra. Lo que hay sólo son diferentes explicaciones, diferentes interpretaciones de un mismo mundo que nosotros, seres humanos compartimos... No nos dejemos engañar.

Finalmente, termino con un breve análisis sociológico de algunos sectores académicos que abrazan el antirrealismo (incluso, posturas radicalmente antiempiristas, pues se niega la existencia de HECHOS OBJETIVOS que existen independientemente de nuestra conciencia), mostrando así una actitud profundamente hostil hacia el "realismo científico". Esto tiene que ver totalmente con sus prácticas académicas cotidianas. Veamos.

En el caso de los psicólogos anti-realistas (desde luego que hay psicólogos realistas, ojo, no estoy generalizando a todos los psicólogos), esto se debe, quizá a que ellos sólo estudian y tratan clínicamente a sujetos considerados de manera aislada, no de manera colectiva. Muchos de ellos no ven colectividades y, por lo tanto, sólo ven "agentes" y no "estructuras" en la sociedad. De ahí que el tema del realismo poco les interese, pues no ven que existan estructuras independientes de los agentes aislados...

En el caso de los matemáticos antirrealistas (igual, nótese que también considero la posibilidad de matemáticos realistas), su antirrealismo se entiende porque en sus prácticas científicas necesitan de un pensamiento mucho más abstracto que concreto, de tal modo que muchos de ellos (especialmente los dedicados a las "matemáticas puras"), se centran sólo a la resolución de problemas abstractos, muy interesantes, pero sólo imaginarios, ficticios, no empíricos, no reales... de ahí su anti-realismo...

En el caso de los filósofos antirrealistas, ellos suelen ver sólo las ideas de los autores. No ven los contextos materiales en los que viven los autores, donde los diversos procesos históricos (económicos, sociales, políticos y culturales) CONDICIONAN (no determinan) las preocupaciones de los pensadores, de tal forma que los motivan a preocuparse por trabajar unos problemas filosóficos en vez de otros, y a pensar en unas ideas en vez de otras (como el mismo Marx, que desde los barrios miserables de proletarios en Londres, de la Inglaterra del siglo XIX, y tras una larga etapa de viaje por Europa occidental, llena de perscecución y subversión, escribió El capital. Crítica de la economía política. En aquellos años Marx estaba lleno de indignación, pero también de cientificidad, pues el viejo topo entendió que la ciencia es un asunto de vida o muerte simplemente porque la ciencia tiene importancia estratégica. No olvidemos que para Marx, la ciencia es una fuerza productiva maravillosa que puede ser usada para desarrollar medios de producción muy importantes, pero que la ciencia no es neutral, pues esta sirve a los interéses de clase de la persona o del grupo que la controle. Así, para Marx (al igual que para el físico soviético, Boris Hessen), la lucha social no debe ser contra la ciencia, sino por el control de la ciencia. Esto hace que los filósofos antirrealistas, al igual que los psicólogos antirrealistas, sólo vean agentes individuales aislados (los grandes filósofos) y no estructuras sociales que existen independientemente de estos agentes aislados (por ejemplo, las empresas capitalistas y los sindicatos obreros existen independiente de Marx y de si somos seguidores o no de su obra)...

Finalmente, en el caso de los físicos antirrealistas, estos, me parece, se han desmoralizado porque muchas de sus mejores teorías que intentaban explicar hechos del universo han resultado ser falsas, según el devenir histórico de la ciencia, de tal manera que ellos, los físicos anti-realistas, tienden a ser INDUCTIVISTAS PESIMISTAS, donde su razonamiento, de tipo inductivo, es el siguiente: si la física aristotélica resultó ser falsa (por ejemplo, su "cosmología"), al igual que la física newtoniana (como los conceptos de espacio y tiempo), entonces, es posible que la mecánica cuántica y la teoría general de la relatividad general actuales también sean falsas... por lo tanto, no podemos estar seguros que en la actualidad los físicos estén conociendo los fenómenos físicos del mundo y el universo (!!!). Este pesimismo los hace ser profundamente anti-realistas y muy cercanos al pragmatismo americano de autores como James, que fueron severamente criticados por el filósofo de la praxis, Antonio Gramsci, quien sostuvo que el éxito práctico de una teoría se debía a su veracidad.

Concluyo este breve escrito diciendo que el anti-realismo me parece profundamente nocivo para el caso de la economía en particular (además de insostenible, porque no es posible sostener que no-exista una economía mundial o una economía nacional a la cual estemos atados todos nosotros). En economía las consecuencias de nuestros errores teóricos pueden ser profundamente desastrozas, pues el desempleo, la inflación y la concentración de la riqueza generan climas de violencia que pueden matar a miles y miles de personas... Téngase claro pues, que las implicaciones sociales de las teorías económicas son asunto de vida o muerte, y no un asunto de meras preferencias estéticas, de gustos, o deseos, como puede ser el caso de otras ciencias, o de otras disciplinas, como el arte...

Así como el médico busca solucionar las enfermedades orgánicas de las personas, nosotros los economistas (y todos los científicos sociales en general) buscamos solucionar las grandes enfermedades de la sociedad: la pobreza, el desempleo, la desigualdad, la injusticia y la explotación. Por eso, el tema de la cientificidad es central, más aún si se ve a la ciencia como una guía de acción y no de contemplación, que busque transformar nuestra realidad en algo más justo para todos.